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martes, 24 de enero de 2017

Noticias: Artículo sobre "Los otros", de Luis Romero, en El Correo de Andalucía, por la poeta Concha García


                                                                     

                                  Los otros y Barcelona

                                                         

                                           Por Concha García     

                             

                                   El Correo de Andalucía, 9/1/2017
                                                                   

Un día de diciembre de 1990 caminaba por la izquierda del ensanche barcelonés hacia la casa del escritor Luis Romero. Tenía el encargo de entrevistarlo. Luis Romero nació en Barcelona en 1916. Vivió y viajó a otras ciudades como Buenos Aires y París en un tiempo en que solo se permitían viajar los ricos. El autor barcelonés ganó el Nadal en 1952 con una novela titulada La Noria.
La Noria era una novela que podía etiquetarse con la palabra ‘social’ porque lo que mostraba era un friso de la situación social en aquel momento. Treinta y siete personajes y una acción que dura un día. Siempre me han gustado los relatos sobre ciudades cuando el autor no intenta idealizarlas ni empobrecerlas a base de ficciones.
Su casa era algo oscura y el estudio estaba lleno de libros colocados por todas partes. Era un hombre de casi setenta años muy amable. Flotaba una patina de tiempo, como la que flota ahora rememorando aquella tarde. Comenzamos a hablar. Su profesión, vendedor de seguros, le permitía viajar y conocer todo tipo de gente, esa que después aparecería en sus novelas. Decía que las diferencias sociales eran muy violentas, sobre todo en el campo. En aquella época quien caía en la miseria no se podía levantar, «lo que pasa es que el hombre se acomoda y vivíamos así como si fuese a durar siempre». Aquella afirmación se me quedó grabada. No volví a ver a Luis Romero que moriría mucho tiempo después, en 1996 a la edad de 90 años, en Barcelona.
La figura de aquel escritor barcelonés fue diluyéndose no sé por qué. Quizás no fue un hombre de grupo, -autor de más de trece novelas, libros de arte, una biografía de Dalí de quien fue amigo cuando vivió en Cadaqués; de un libro de poesía que dejó porque no era rentable, dijo -, y algunos libros de historia, así como libros de viaje-, el caso es que desapareció. Ya sabemos que las novedades dan empujones a los libros anteriores y que los libreros no tienen espacio para buenos fondos porque es oneroso tener un libro en la estantería. También es cierto que lo que no se muestra no existe. Alguien me contó que en Buenos Aires en algunas librerías el autor o editor paga para que sus libros sean expuestos.

Hace poco mi editora me regaló la reedición de Los otros, de Luis Romero. La edición recupera por vez primera la integridad del texto original, que fue mutilado por la censura en 1956. La devoré en dos tardes. La trama no es demasiado compleja, la historia de un atracador inexperto, su persecución y muerte a manos de la policía. Las motivaciones del delincuente no son otras que el condicionante social y económico. A través de un inteligente retrato sicológico, entramos en la conciencia de los personajes y de paso visitamos algunos barrios sórdidos. Sorprende que aquel libro pasara la censura, y eso lo explica muy bien Santos Sanz Villanueva: «¿Cómo no se prohibieron noticias sobre el hambre, el paro, los salarios miserables, la violencia, los abusos del empresario o la existencia de un movimiento de oposición organizado? Aquel censor permitió que circulase el documento oscuro de la sociedad de aquel tiempo. No deja de sorprender que Luis Romero con su pasado de militante falangista, se acercara a la miseria de tal manera que se puede decir que en Los otros no hay moraleja alguna, es el retrato de un tiempo seccionado por las conciencias de sus protagonistas». Castellet, el influyente crítico barcelonés, quizás desde posiciones de izquierda más comprometidas llegó a acusar La Noria de falsedad moral.
Recordé aquella Barcelona llena de edificios sucios, casi oscura por los humos de las fábricas de Poble Nou, los paseos con mi familia por las playas de ese mismo barrio, hoy uno de los más caros de Barcelona. Los desagües de las cloacas, eran visibles puesto que no estaban demasiado lejos de donde se formaba la última ola de la playa, en realidad eran vertederos. Allí estuvo el barrio del Somorrostro que albergó en sus chabolas a más de dieciocho mil personas. Allí nació Carmen Amaya. Fueron varias Barcelonas las que se iban colocando en mi evocación mientras leía Los otros, tuve la sensación de estar dentro de aquella otra ciudad. Ya no queda apenas nada y menos mal que borraron aquella miseria, aunque la borrasen solo para desplazarla a otros lugares. La pobreza se invisibiliza y no entra en preocupaciones de índole identitaria. La pobreza iguala.
Romero explora la conciencia de sus personajes, la narración viene desde adentro hacia afuera. Los otros, son los pobres, los que no son ni empresarios ni clase media, personas obedientes y temerosas a las órdenes de gente sin escrúpulos, como ha sucedido siempre. El miedo y la obediencia son armas letales para la libertad y sin embargo... En los pliegues de la novela vemos frisos de los terribles terratenientes que conservaron un poder con la República –como escribe en el prólogo...- y eran sostén del nuevo Régimen, o el empresario enriquecido a costa del obrero, ignorante y con total ausencia de principios sociales, sustituidos por un cínico sentido paternalista. A medida que vas leyendo, la ciudad reaparece con sus chimeneas llenas de humo, ahora trasladadas a unos kilómetros de la ciudad; los barrios emergentes, en uno de ellos viví parte de mi adolescencia, mi familia tuvo que emigrar como otras tantas, las políticas favorecían el impulso industrial en Cataluña y en el País Vasco, donde la gente emigraba. En el colegio te decían que inmigrar era emigrar, pero dentro de tu país. Un retrato parecido al que tenemos actualmente. Aquel hombre con una barba descuidada, rodeado de libros en su salón del ensanche barcelonés, sin saberlo, me había dado una lección de historia, contra el capitalismo, contra las personas mediocres y obedientes. Es una novela que podría haberse escrito hoy: salarios misérrimos, pérdida de derechos laborales, vivienda miserable, desahucios, egoísmo rampante que, como dice en el excelente prólogo Santos Sanz Villanueva, se llama especulación financiera. La lección está aprendida, ahora se trata de resolver qué hacemos con este aprendizaje.

Véase también en http://elcorreoweb.es/aladar/los-otros-y-barcelona-EN2528789.

miércoles, 20 de enero de 2016

Reseña: El día anterior al momento de quererle, Concha García


El día anterior al momento de quererle



En Mundiario mi reseña sobre una vida, un poemario de Concha García.







El día anterior al momento de quererle, de Concha García.



El poemario de Concha García, El día anterior al momento de quererle, publicado en Calambur, en 2013, profundiza en la memoria como un espacio transitable donde la juventud y la madurez se confunden, donde no existe la nitidez entre lo que ha sido encantador, deliciosamente vivido, con aquellos momentos traumáticos, llenos de aspereza y de frustración. Como se puede revisar también en obras anteriores, la autora busca esa frontera intermedia donde la vida no es juzgada, sino contemplada como una fuerza inasible a la que no podemos renunciar y a la que no podemos increpar para que las tornas cambien: "Unos seres que se repiten/ en el tiempo, una serpiente/ espalda abajo que se ausenta/ de los momentos felices y aparece/ cuando la derrota es previsible" (pág. 65).

Lo que siempre me ha cautivado de la poesía de Concha García es esa manera aparentemente sencilla de reflexionar sobre los problemas existenciales, puesto que es cierto que su estilo no es excesivamente abigarrado, pero su sintaxis y la riqueza conceptual que en ella se incluye inciden en ese eterno debate entre el yo y su alteridad. Alrededor de la pérdida, alrededor del miedo a morir, giran esos fantasmas errantes que son quienes habitan la casa, las habitaciones, los recodos, los espacios en los que la ausencia se hace visible.

Los objetos, los detalles mínimos y los recuerdos repetidos son rasgos de ese mundo personal que Concha García prevé dentro de los límites de su escritura. La vida como experiencia del recuerdo tiene las mismas demarcaciones que la literatura, erráticas, confusas, pero hipnóticas: "Cuando lees: solía tejer guirnaldas/ lo que te llega/ no pertenece a tu tiempo./ No es real ¿sabes?/ potencia de pensamiento/ que forma solo/ imágenes aproximadas/ de la dulzura/ que te habita" (pág. 13). La ausencia de quienes han completado nuestra existencia, el reproche a quien no va a respondernos y el dolor contenido ante la inminencia de experiencias inevitables construyen toda una poética donde el amor no es idealizado, sino que son los idealismos los que han destruido la continuidad del afecto entre nosotros: "Ayer, entre las cosas que tiro,/ fotos, papeles, ropa, llovían plazoletas/ donde estuve hace tiempo,/ los singulares rostros de arcángeles/ que bordeaban algunas fuentes blancas/ transitaban conmigo en el anterior día/ de la tristeza" (pág. 35).

Quizá la autora busca en el recuerdo de la ausencia ese momento de la controversia que todo creador necesita para reflexionar sobre sí mismo, en la solitud, como describe Hannah Arendt. No hay otro fin que perseverar por perseverar, sentir ese tiempo que se va rápida y silenciosamente. Es inevitable que el lenguaje sobreviva a tantas acciones que apenas recordamos, pero que con voluntad van marcando de cicatrices nuestra piel. Lo que el poema entona es el instante, una acción simbólica que repercute en todo lo que somos: "Ella se desnuda, siente la tibia/ temperatura del alba en un/ alegre balanceo que provoca/ una sombra perfectamente enlazada/ a otro cuerpo." (pág. 38).



Gracias, Concha, por tus consejos.






Véase en http://luzdelosescombros.blogspot.com.es/2015/01/el-dia-anterior-al-momento-de-quererle.html

martes, 28 de julio de 2015

Noticia: "El Héroe que fue al inferno y escuchó que cantaban allí su epopeya" y "El día antes al momento de quererte" recomendados en Radio Estel

El jueves 23 de Julio se recomendaron los libros: "El Héroe que fue al inferno y escuchó que cantaban allí su epopeya" y "El día antes al momento de quererte" por la librería Odessa de Barcelona, como libros del verano, en el programa "Estem amb tu" de Radio Estel



Podéis escuchar el programa en Radio Estel del minuto 1:03:47 al 1:05:36.

Aquí os dejamos la transcripción del programa en castellano:

- La gente que le gustan los viajes, algo más exótico, tenemos un libro de la Editorial Calambur que se titula “El héroe que fue al infierno y escuchó que cantaban allí su epopeya”. Es un título un poco largo pero son cuentos del Níger, del Àfrica. Es una tradición de cuentos orales que la gente no conoce tanto. Son tradiciones, mitologías africanas y es sobre todo para la gente que le guste viajar e ir a lugares algo más lejanos. Siempre es interesante conocer culturas a través de los libros.

- Muy bien. En esta estación del año, en verano, está más que demostrado que es una estación o una época del año que la gente se enamora un poquito más. Bueno, yo creo que el amor siempre está presente. Y claro, alomejor hay algún hombre un poco tímido que no sabe que decir a una chica que ha conocido porque tiene timidez. ¿Hay algún libro que sea naturalmente de poesía, pero no una poesía muy larga, o que puedan encontrar tres frases que enamoren más a su pareja?

- Si, hay un libro muy bonito de poesía, que es de una poetisa barcelonesa, que se llama Concha García, también de la editorial Calambur que se titula “El día anterior al momento de quererte”. Es un poemario muy bonito de poemas cortos que se puede leer bien. No es un libro muy grueso. Yo creo que los libros de poesía no tienen que ser muy gruesos. Éste se lee muy bien y es muy romántico y yo creo que a todo el mundo le puede gustar: hombres y mujeres. Es un libro que recomiendo mucho.

martes, 20 de enero de 2015

Reseñas: El día anterior al momento de quererle, de Concha García, en Mundiario

El día anterior al momento de quererle, una vida, un poemario de Concha García
Por Manuel García Pérez 

Mundiario, 17/01/2015
 

La poesía de Concha García demuestra que la trascendencia reside también en la cotidiana experiencia de una realidad que nos desborda en la vigilia y en el sueño.

El poemario de Concha García, El día anterior al momento de quererle, publicado en Calambur, en 2013, profundiza en la memoria como un espacio transitable donde la juventud y la madurez se confunden, donde no existe la nitidez entre lo que ha sido encantador, deliciosamente vivido, con aquellos momentos traumáticos, llenos de aspereza y de frustración. Como se puede revisar también en obras anteriores, la autora busca esa frontera intermedia donde la vida no es juzgada, sino contemplada como una fuerza inasible a la que no podemos renunciar y a la que no podemos increpar para que las tornas cambien: "Unos seres que se repiten/ en el tiempo, una serpiente/ espalda abajo que se ausenta/ de los momentos felices y aparece/ cuando la derrota es previsible" (pág. 65).

Lo que siempre me ha cautivado de la poesía de Concha García es esa manera aparentemente sencilla de reflexionar sobre los problemas existenciales, puesto que es cierto que su estilo no es excesivamente abigarrado, pero su sintaxis y la riqueza conceptual que en ella se incluye inciden en ese eterno debate entre el yo y su alteridad. Alrededor de la pérdida, alrededor del miedo a morir, giran esos fantasmas errantes que son quienes habitan la casa, las habitaciones, los recodos, los espacios en los que la ausencia se hace visible.

Los objetos, los detalles mínimos y los recuerdos repetidos son rasgos de ese mundo personal que Concha García prevé dentro de los límites de su escritura. La vida como experiencia del recuerdo tiene las mismas demarcaciones que la literatura, erráticas, confusas, pero hipnóticas: "Cuando lees: solía tejer guirnaldas/ lo que te llega/ no pertenece a tu tiempo./ No es real ¿sabes?/ potencia de pensamiento/ que forma solo/ imágenes aproximadas/ de la dulzura/ que te habita" (pág. 13). La ausencia de quienes han completado nuestra existencia, el reproche a quien no va a respondernos y el dolor contenido ante la inminencia de experiencias inevitables construyen toda una poética donde el amor no es idealizado, sino que son los idealismos los que han destruido la continuidad del afecto entre nosotros: "Ayer, entre las cosas que tiro,/ fotos, papeles, ropa, llovían plazoletas/ donde estuve hace tiempo,/ los singulares rostros de arcángeles/ que bordeaban algunas fuentes blancas/ transitaban conmigo en el anterior día/ de la tristeza" (pág. 35).

Quizá la autora busca en el recuerdo de la ausencia ese momento de la controversia que todo creador necesita para reflexionar sobre sí mismo, en la solitud, como describe Hannah Arendt. No hay otro fin que perseverar por perseverar, sentir ese tiempo que se va rápida y silenciosamente. Es inevitable que el lenguaje sobreviva a tantas acciones que apenas recordamos, pero que con voluntad van marcando de cicatrices nuestra piel. Lo que el poema entona es el instante, una acción simbólica que repercute en todo lo que somos: "Ella se desnuda, siente la tibia/ temperatura del alba en un/ alegre balanceo que provoca/ una sombra perfectamente enlazada/ a otro cuerpo." (pág. 38).

Gracias, Concha, por tus consejos.


Lee la reseña en Mundiario


miércoles, 23 de julio de 2014

Noticias: Concha García presenta 'El día anterior al momento de quererle' en Granada


Concha García presenta su poemario El día anterior al momento de quererle en el Centro Artístico, Literario y Científico de Granada.

La autora estará acompañada por Carmen Prados (presidneta en funciones del Centro Artístico) y Pedro Enríquez (poeta y académico), además acompañará la lectura con su guitarra Paco Abadía.

Jueves, 24 de julio de 2014
20:30 horas
Centro Artístico, Literario y Científico de Granada
C. Almona del Campillo, 2-2º
Granada
(Entrada libre hasta completar aforo)

martes, 10 de junio de 2014

Noticia: Presentación y lectura de Carta blanca y Pobreza en Barcelona



El próximo jueves 12 de junio, Rafael Saravia y Víktor Gómez estarán presentando sus libros, Carta blanca y Pobreza, respectivamente, en un acto conducido por Concha García (El día anterior al momento de quererle). Será en la librería La Central del Raval, Barcelona, a las 19:00 horas. 

Os dejamos a continuación la información que ha proporcionado la web de la librería:

***


Pobreza ahonda en una aventura poética que lleva el lenguaje a los límites de la sintaxis, de la delgadez expresiva y de la combinatoria de géneros, registros y dialectos, para dar cuenta de los vértigos de la conciencia y del compromiso ético contemporáneos. Poesía de la crítica, para la crítica, desde la crítica, que comienza, como no podía ser de otra manera, en la crítica y la sospecha del lenguaje.
Poemario indisciplinado, en explícito combate con lo acomodaticio, lo estable y lo establecido; y en diálogo con los espacios que, arrasados por la voracidad del capitalismo, dejan sus ruinas, su extrañamiento, su pobreza a la intemperie.

Víktor Gómez (Madrid, 1967) es poeta comprometido e incasable activista cultural: cofundador y coordinador de la Asociación Poética Caudal, coordina ciclos de lecturas poéticas y de pensamiento crítico en Librería Primado. Desde 2011, codirige, junto a Javier Gil, la colección once de poesía y ensayo (Amargord). Ha publicado, como editor, el libro coral Por donde pasa la poesía (2011), y los libros de poesía: Detrás de la casa en ruinas (2010), Huérfanos aún (2010), Incompleto (2010) y Trazas del calígrafo zurdo (2013).

En Carta blanca, Rafael Saravia sigue y ensancha el camino que expone su intemperie afectiva en busca de las señales de la conciencia. Un itinerario que se inicia en la autointerrogación, intelectual y corpórea, continúa con el cuestionamiento de los vínculos amorosos, y finalmente vuelca su mirada sobre el mundo, en su calidad civil.

Rafael Saravia, fundador del Club Cultural Leteo y Ediciones Leteo, realiza una intensa labor como gestor cultural y editor, de la que se han derivado los reconocidos premios Leteo. Ha participado en diversas antologías y ha publicado los libros de poemas Pequeñas conversaciones (2001, 2009), Desprovisto de esencias (2008) y Llorar lo alegre (2011).

Acompañará a los autores la poeta Concha García.

***

Día: jueves 12 de junio
Hora: 19:00 horas
Lugar: La Central del Raval (Elisabets, 6 / 08002 BARCELONA)

Más información: La Central

 

lunes, 12 de mayo de 2014

Concha García estará dando una conferencia en la Universidad de Córdoba


Concha García estará este jueves 15 de mayo en la Universidad de Córdoba para llevar a cabo la conferencia "Escribir sobre la huella". Será a las 19:00 horas, en el salón mudéjar del Rectorado, y está organizada por la Cátedra Leonor de Guzmán de Estudios de las Mujeres.

Día: 15/05/2014.
Hora: 19:00 horas.
Lugar: Salón Mudéjar del Rectorado de la Universidad de Córdoba.
Avd. Medina Azahara, n. 5, 14071.

jueves, 10 de abril de 2014

Noticia: Concha García y Basilio Sánchez en la revista Turia

El último número de la Revista Turia (109-110) contiene destacados dos poemas de nuestros autores, Concha García y Basilio Sánchez entre sus páginas.

3 POEMAS
Concha García


Antes pasear era una medida
de tiempo y te cruzabas
con edificios o parejas
en tríos, no había
avalanchas de gente
que parece feliz
a toda hora.

¿Regresará algo
de lo que perdimos?
Se mueven las hojas
el aire me obliga
a pensar que soy parte.

No querer cambiar
el plano de la casa
cada ángulo estaba
dibujado sobre su propia
sombra. Por eso
amar no es contenido
ni razón, ni proyecto,
ni recuerdo.


SEMILLAS PARA PÁJAROS 
[Fragmentos]
Basilio Sánchez 

Después de varias horas escribiendo, uno sale a la calle como si abandonase una caverna: con las manos manchadas, deslumbrado, frotándose los ojos en la luz primitiva.


*** 

La poesía es un mensaje en la pared de una gruta, una nota a propósito para los que se pierden en la noche, para los que no tienen un lugar como propio. A solas, casi a oscuras, rodeados de pinturas rupestres, miramos a lo alto, medimos nuestras fuerzas con los constructores de catedrales. 

*** 

El hombre es una marca dibujada con sangre en el dintel del universo. Con los ojos acostumbrados a la oscuridad, lo que nos sorprende de la noche es el relámpago, esa línea quebrada que une en algún momento de la vida la imagen con el ojo, lo visible con el centro expectante del poema.




Concha García ha publicado con Calambur El día anterior al momento de quererle.
Basilio Sánchez ha publicado con Calambur Los bosques de la mirada.

lunes, 31 de marzo de 2014

Reseña: El día anterior al momento de quererle, de Concha García, en Estado Crítico

Como un torrente 
Por Rafael Suárez Plácido
Estado Crítico, 18/03/2014


El título del libro es un verso de trece sílabas, que conlleva una declaración estética. Antes los títulos fueron, habitualmente, más breves y más esclarecedores. Ahora es deliberadamente más ambiguo, a la vez que se vuelve al deseo de encontrar una manera definitiva y propia de decir. Si repaso sus libros anteriores, encuentro ese verso, que es también el nombre de un poema de Cuántas llaves (Icaria, 1998). Nada en la poesía de Concha García es gratuito. Cuántas llaves y El día anterior al momento de quererle son sus dos libros más desolados. Leo aquel poema y encuentro algunos versos que pueden ser esclarecedores: “… en los comienzos buscas / una nueva manera de decir / lo que no es antaño ni revés, / sino recuerdo / del día anterior al momento de quererle.” De eso se trata, de recordar o de revivir aquel día en que todo lo que hoy nos aturde y nos inquieta comenzó. Es difícil. Hay que volver la mirada hacia atrás, al principio de todo. Hay que recordar a esa niña de un pueblo de Córdoba, La Rambla, que con solo cinco años marcha con sus padres a Barcelona, como tantos andaluces que tuvieron que emigrar dejando atrás los primeros años y las vidas de sus ancestros. Quizás haya que ir más atrás, la vida de una madre de extracción humilde que no va a tener fácil salir adelante; quizás más atrás aun, a la historia de la condición femenina, esas vidas que siempre se terminan pareciendo tanto venga una de donde venga, llegue hasta donde llegue.

Se han suprimido los títulos de los poemas, que sí estaban en algunos de sus libros anteriores. Ya he dicho que nada es gratuito en la poesía de Concha García. Evitando los títulos se trata de no influir ‘a priori’ en el lector. Cada poema, cada verso es un enigma o un reto. Que cada verso sea una llave que abra nuevas expectativas y cierre otras en un lector que se sumerja en ellos virgen, aunque se trate de un lector avezado. Ningún verso es prescindible. Ningún verso es predecible. Todo contribuye a crear una historia llena de sensaciones encontradas.

El libro se estructura en siete partes que responden a los títulos: “Un día”, “Otro día”, “Una mujer”, “Otra”, “Un encanto”, “Un desencanto” y el último, un a la manera de epílogo, “El triunfo de lo caduco”. Aunque las seis primeras partes pueden entenderse, y se entienden, como tres unidades bimembres, hay que señalar el interés de la escritora por evitar la simetría absoluta. Cada pareja de epígrafes tiene una formulación diferente. Y los poemas pueden entenderse como fragmentos de cada una de estas seis partes iniciales. Ya lo hizo así la poeta en algunos de sus libros anteriores. Pienso especialmente en Árboles que ya florecerán (Igitur, 2001), que se inicia con la cita de un fragmento de Cioran, que recuerda tanto al Nietzsche de El paseante y su sombra, en la que dice que el gran mal del pensamiento estructurado es que tiene mentir para ser coherente, mientras que el pensamiento fragmentario no necesita de esa coherencia, lo que le permite también mostrar varias versiones diferentes de una misma realidad, siendo todas ellas verdaderas.

En uno de sus primeros libros, Pormenor (Libertarias, 1993), Concha García utilizó la cita de Heráclito: “Un día es igual a otro”. Las dos primeras partes de este nuevo libro, “Un día” y “Otro día”, hacen referencia a esa realidad, son dos días que podrían ser iguales, pero cambia el lenguaje, la intensidad expresiva, y cambia, por ello y además de ello, el sujeto poético. Asumiendo el riesgo de rizar el rizo, pienso que son días distintos pero son el mismo. No es tan extraño: yo soy el mismo que hace veinte años y, al mismo tiempo, soy otra persona. El gran tema de la poesía de Concha García es el desdoblamiento del sujeto poético, la acumulación de “yoes“: el “yo“ de cuando era una niña y veía a su madre hacer todo lo que a ella le iba a tocar volver a hacer, y contra lo que se rebelaría; el “yo“ de la lectora insaciable que empezaba a escribir sus primeros versos tras el conjuro de autores tan dispares como Pessoa y Sor Juana Inés de la Cruz; el “yo“ que le quiere y que, a veces, es querida; el ”yo“ que mira el extrañamiento del mundo con ojos tristes y rebeldes; el ”yo“ del presente que mira a todos esos ”yoes“ del pasado con estupor, con dolor y con cierto alivio, aunque no siempre alcanza a comprender por qué, todos los seres que habitan y han habitado su universo. Ese desdoble de personalidades es más llevadero a partir de la lectura del ya citado Pessoa y de todos sus compañeros de viaje. Se trata del alivio tan humano e sentir que otros ya han pasado por esa misma experiencia. “Una mujer” y “Otra” son la misma mujer, igual que “Un día” y “Otro” son también el mismo día.

Todo el libro suena como una composición musical para piano y voz, un conjunto de variaciones en torno a seis movimientos que van alcanzando un clímax en cada fragmento, para concluir cada cierto tiempo derrotado, con los pies en el suelo. La acción que acompaña cada ascenso es el viaje. Yo imagino a Concha García continuamente haciendo o deshaciendo maletas, llegando a aeropuertos o en habitaciones de hoteles. A esto se contrapone el descenso que sería la vida cotidiana, en la sala de su piso o en la cocina, a los que siempre regresa, más tarde o más temprano, a convivir con sus recuerdos personales, tan cercanos al presente. Hay otro tipo de viaje, el que ocurre entre los libros de su biblioteca, o en los cajones o latas llenas de fotografías a las que, a veces sin querer, siempre también regresa. Una tercera forma de viajar es la escritura del poema o la relectura extrañada de sus libros de poemas de otros tiempos. En todas esas situaciones se pregunta: ¿quién es esa?

La presencia de momentos cotidianos es una constante en estos poemas y, a veces, es la clave que les da unidad:

“Pones la fritura en un plato blanco / y recuerdas que aún no has dejado / de fumar, que en el fondo / eres la misma (…) la ciudad se abre / en el taxi hacia el hotel, / chispea sobre tu cara / formulas interrogantes / que resuelves ocultando / la memoria con un trago de alcohol, / esto no es la soledad, te dices, / pero es demasiado estruendoso / no cabe en tu alma, no sabes / qué hacer y te acuerdas / de la fritura y de tu casa / y un vuelco de vida / te hace sentir / el titilante brillo de la antena / a lo lejos ocupando / un extenso ángulo del ventanal.”

Los versos finales de la primera parte rezuman angustia. La poesía no ayuda, no salva: solo expone a la poeta ante los lectores:

“… Pasaron largos / meses. Los tiempos / no mejoraron, / el ansia quedó expuesta / en la escritura / y los siglos la conservan / clavada en el libro de fragmentos / como mariposa / seca.”

Sin embargo, comienza el siguiente poema con un nuevo intento de encontrarse a sí misma en el poema:

“Estaba intentando encontrar el poema / que expusiera de manera sugerente y precisa / el estado en que me hallaba / después de haber pasado tres noches / inquieta, …”

Escribir y viajar es una misma actividad. Escribir, viajar y conocer. Cada vez los viajes son más hermosos, más excitantes y peligrosos. Las caídas también lo serán: hermosas, excitantes y peligrosas. Hay saltos en el espacio y en el tiempo. De Pirlápolis se ha pasado a “los dédalos coloridos de una ciudad magrebí”, y se vuelve a Uruguay y a la Pampa, a Lyon y a Paris. Hay momentos en los que el sujeto lírico parece haber encontrado la felicidad y el amor, y momentos de descreimiento y soledad. Se mezclan las personas gramaticales y los tiempos verbales. Cuando usa el plural tiene que ver con el amor en todas sus variantes, con “la unidad perdida / que intuye alguna vez / hubo de tenerla, / quizá en la estación de autobuses / o entre los cuerpos que amó, ahora / confusos en el recuerdo porque no está / segura de si aquello era amor, / un sentimiento noble / que apuntaba al reconocimiento / mutuo, o peor, al exceso de narcisismo / o aun peor, a la expresión solitaria de un baile / entre dos,…”

Otra constante en la obra de Concha García es el compromiso adquirido y consciente con la realidad que le ha tocado vivir. Toda la poesía es una postura ante el mundo. Incluso el negar ese compromiso, es una forma de ejercerlo. Su poesía solo puede ser comprometida con su realidad como persona, como mujer, como parte muy destacada de una segunda generación de mujeres poetas de la segunda mitad del siglo XX en nuestro país, con algunas generaciones de retraso frente a los ejemplos de América (Norteamérica e Hispanoamérica) y Europa. Es su manera de reivindicar una poesía femenina, alejada de los tópicos que el imaginario social dominante, desde luego masculino, ha adjudicado y adjudica a las mujeres. Ella entiende, y yo con ella, que la poesía es una forma de activismo político para dejar constancia de una forma diferente de ver el mundo. Incluso la voluntad de no hacerlo es también otra forma de ese mismo activismo. En ese sentido una de sus reivindicaciones es reconocer como asunto poético el cuerpo propio. En el esclarecedor ensayo “El cajón lleno de fragmentos que brillan”, de su libro Asomos de luz (Amargord, 2012), leemos: “Tomando prestada la afirmación de Iris Zavala, comprendí que el discurso sobre el cuerpo estaba cargado de significación social y que todo acto literario es un acto simbólico capaz de proyectar imaginarios sociales de identidad e identificación”.

Todo el libro El día anterior al momento de quererle es una torrencial reflexión que parte de una experiencia vivida y meditada de una poeta que cuando se mira a sí misma y a sus recuerdos, y cuando lee algunos de sus libros, ya no siempre reconoce a la persona que era, pero sabe -eso es lo que nos salva- que aún tiene mucho que escribir y que vivir. Quizás por eso sea cierto ese dicho de que a medida que vamos madurando nos hacemos más jóvenes. En definitiva, Concha García, que atesora una de las trayectorias más importantes de la poesía reciente en nuestro país, con este último libro pasa a engrosar esa lista selecta de mujeres que han publicado los mejores libros de poesía de este pasado 2013.

viernes, 28 de marzo de 2014

Noticia: Concha García en Martes de Poesía

Es martes de poesía: Concha García
Por Milo J. Krmpotic'
Qué Leer, 25/03/2014



Cuando abres los ojos
te detienes ante el detalle
sobre la mesa ovalada.
Justo en el rincón más oscuro
la sonrisa de la visita
al quitarse las gafas.
Miras como mira
al trasluz de los cristales
y te imaginas
la vida junto a alguien.
Giras la cabeza
hacia el ventanuco
donde la rejilla de aire.
Te pone la mano encima
el calor del mundo
que entra por tu frente
amplio como los campos
sin vallas ni árboles.
(De El día anterior al momento de quererle, Calambur, 2013.)

Concha García nació en la Rambla (Córdoba) en 1956. Ha vivido la mayor parte de su vida en Barcelona. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Ha publicado once libros de poesía; entre ellos, Otra ley ( 1987), Pormenor (1983), Ayer y calles (Premio Jaime Gil de Biedma, Madrid, 1994), Cuántas Llaves (1998), Árboles que ya florecerán (2001), Lo de ella (2003), Acontecimiento (2008) y El día anterior al momento de quererle (2013).

Autora de la novela Miamor.doc (2001, y reedición en 2010) y del diario La lejanía, Cuaderno de Montevideo (2013). También es responsable de un libro de ensayos sobre poesía: Asomos de Luz (2012). Su poesía ha sido traducida al italiano, inglés, francés, árabe, portugués y sueco. Parte de su obra está incluida en varias antologías.

Gran viajera, ha publicado dos antologías de poesía de la Patagonia.

jueves, 27 de marzo de 2014

Noticia: Entrevista a Concha García en Canal UNED

Poetas en la radio: Concha García
En Canal UNED, 24/03/14


Entrevista con la poeta Concha García (Córdoba, 1956) afincada en Barcelona. Representante de una generación de mujeres poetas. Su poesía es intimista y entrañable, con reminiscencias de surrealismo y con toque de elemento mágico. Concha García ha estudiado con dedicación la palabra y la poesía hecha por mujeres. Su último libro publicado: El día anterior al momento de quererle (2013).

Serie: Filología en Radio 3
Ana Isabel Zamorano Rueda profesora del departamento Filologías Extranjeras y sus Lingüísticas, UNED
Rosa García Rayego profesora de Filología, UCM
Concepción García García poeta



miércoles, 26 de marzo de 2014

Reseña: El día anterior al momento de quererle, de Concha García, en El Cultural

El día anterior al momento de quererle
Por Túa Blesa
El Cultural, 07/02/2014


Desde Rabitos de pasas en 1981 son ya más de una docena los libros de poesía publicados por Concha García (La Rambla, Córdoba, 1956), poemarios que le han otorgado un lugar de consideración en la poesía española, con el reconocimiento de la crítica y de numerosos premios, además de ser recogida en no pocas antologías. La poeta es también autora de varios libros de prosa.

Este El día anterior al momento de quererle se plantea, aunque no se hace explícito a qué lugar, como un viaje, y ya en el segundo de los poemas aparece una maleta y enseguida un aeropuerto y el taxi hacia el hotel y más adelante se reitera la mención del mapa. Pero, como enseña la tradición, el tema del viaje es simbólico, el viaje es la vida, es la adquisición de la experiencia y también, al menos en ocasiones, es un viaje al interior de uno mismo hacia el propio conocimiento. Nada de todo esto es, creo, ajeno a los poemas de este libro y la cuestión se complica si se tiene en cuenta que en esta obra poética el sujeto no es una entidad fija sino que se presenta en una diversidad de voces, como respondiendo al “Je es un autre” que dictaminara Rimbaud. Por eso, parece engañoso atribuir aquí al “yo”, o a cualquier referencia a una persona, una identidad inmutable, lo que sin duda enriquece el discurso poético, como así sucede en los libros de Concha García.

A todo eso responden afirmaciones del tipo de “Estamos en un mapa indescifrable/ y muy cotidiano”, donde la representación del mundo es el mundo mismo, o “El mapa se extiende dentro/ y no sabemos colocar al sujeto que lo estudia”. Mundo y yo carecen aquél de cifra que permita la compresión, éste de fijeza. Así, se puede decir “una mañana estás en París y dos/ minutos más tarde atravesando la Pampa”, tiempo y espacio trastrocados por la palabra que responde a la ensoñación o como consecuencia de que, según se dice, “la razón sea arrancada de cuajo”, una declaración decisiva.

Con todo, no faltan en estas páginas abundantes menciones de las cosas más sencillas de la vida diaria, como el armario ropero, o las notas paisajísticas, pero han de entenderse como anclajes mínimos para que el discurso fluya sin caer en abstracciones. A la obra anterior de Concha García viene a sumarse este El día anterior..., que está entre lo mejor de ella.

martes, 18 de marzo de 2014

Reseña: El día anterior al momento de quererle, de Concha García, en El Punt Avui



Como un viaje iniciático 
Por Rodolfo del Hoyo 
El Punt Avui, 07/03/2014 

Todos los libros, y especialmente los de poemas, tienen diferentes lecturas. Las que propone su autor y las que hacemos los lectores a partir de nuestra experiencia, porque la lectura es también una experiencia que nos pone ante un espejo invisible que devuelve nuestra mirada convertida en otra mirada.

He leído el libro como un viaje. El viaje es iniciático y el poemario El día anterior al momento de quererle también lo es.

He leído un viaje físico porque «una semana antes había paseado / por los dédalos de una ciudad magrebí» o porque «Dudábamos entre ir al norte o / arribar a las inabarcables playas de guijarros»; o porque «me desperté en Belalcázar / bajo la sombra / de dos árboles» o también porque «Una mañana estás en París y dos / minutos más tarde atravesando la Pampa».

He leído un viaje en el tiempo porque «sucede un instante / donde te ves saliendo de un portal / con quince años menos» o porque «el pasado no carece de una honda huella» o porque «aquellos son los años que nos quedan».

He leído un viaje familiar porque «Unos seres que se repiten / en el tiempo» o porque «Una madre no tiene por qué / brillar sobre todas las cosas / ni con la misma intensidad / en cada uno de sus hijos» o porque «En la mecedora que no se balancea / el aroma de una abuela nos abraza».

Pero todos estos viajes confluyen en un viaje interior. El poemario es una parada en el camino, una parada en el oasis para descubrir qué hay en los espejismos del alma. La escritura es «un tejido / que puntea la superficie de la tierra / es el cuerpo en el cual vivimos […] y el mapa es el dibujo / de una parte de la totalidad». La totalidad existe en cada instante. En algunos poemas aparece el instante eterno del que había hablado José Hierro: «Te pone la mano encima / el calor del mundo / que entra por tu frente / amplio como los campos / sin vallas ni árboles».

¿Y qué se encuentra en este viaje interior? En la solapa del libro leemos que «se sostiene en la inminencia y, a la vez, en la memoria». Pero inminencia y memoria no son dos conceptos independientes, sino que la memoria explica el presente. También leemos en la solapa: «instantes en permanente movimiento». Me había referido al instante eterno, aquel que atrapa el poema y se nos graba de manera indeleble en la construcción del yo. El yo está sometido al cambio, es un fluir continuo. El día anterior al momento de quererle es un viaje existencial por diversos territorios, ya sean físicos, ya sean sobre la piel espiritual que reflexiona sobre las transformaciones que afectan de manera necesaria las fibras más profundas del individuo. Nos encontramos ante la búsqueda de un yo anterior perdido, o que cree perdido, o que quizá sólo existe en la imaginación, en el deseo, un intento de comprender los cambios que ha soportado a través de sus vivencias y sufrimientos, del encanto y el desencanto. «Como zahorí buscas el mensaje» o «Ya no soy aquella / que anotó por alguna razón / el verso de Montale, cuando / aquel tiempo era la vida aquella es luz azul / amarilla planteada, verde turquesa, / bienestar hondo».

También aparece aquí la nostalgia, la nostalgia es el dolor por lo lejano, pero no sólo por lo que fue sino también por lo que pudo ser. Hay poemas que son una explosión de felicidad en los que el ser parece no tener límites: «Anduvimos errantes sin casa y sin alas / teníamos la furia del ciclón». Y en otros se dibuja el desencanto: «Buscamos los profundos enseres que perdimos / cuando tras el viaje nadie se responsabilizó de la maleta». Y en este punto se hallan las vidas ajenas y las vidas de los antepasados proyectándose sobre la vida de la poeta, que se transforma en «otros» y «otras» para poder explicarse la existencia en el mundo. 

La cotidianidad y los objetos aparecen de continuo porque son las líneas que dibujan el mapa de nuestro territorio interior para abrirnos al mundo: «Ordenas la cocina, retiras la basura, / pones la comida en el plato del gato / y sientes una enorme satisfacción / porque controlas todo ese espacio / que te permite visualizar la estancia / en el momento presente, y hasta / el pasado no carece una honda huella / expandiéndose a través de todos esos / objetos cuyo significado tanto conocemos / porque representan estados de ánimo / en otros días y ciudades».

Es un libro de gran profundidad y variedad temática que obliga a hacer varias lecturas y a detenerse en cada tramo. Es un canto a la vida, al dejarse fluir para ser en plenitud y dejar de lado las convenciones: «La filosofía / se ha apropiado de nuestras sensaciones / convirtiéndolas en conceptos […] Para que más poesía si nos tumbábamos / sobre la hamaca / que cubría nuestras necesidades».





jueves, 27 de febrero de 2014

Reseña: El día anterior al momento de quererle, de Concha García, en Babelia, El País

El día anterior al momento de quererle
Por Antonio Ortega
Babelia, El País, 22/02/2014

En un poema de Cuantas llaves (1998), de igual título al de este nuevo libro, Concha García apuntaba esa "nueva manera de decir / lo que no es antaño, ni revés, / sino recuerdo / del día anterior al momento de quererle". La escritura, entonces, desemboca en un delta que amplía su foco: ese leísmo del título, ni lo ni la, que sería lo correcto, define esa apertura de campo. El material del poema sigue siendo el mismo: la pérdida, el amor, el tiempo, la muerte, la soledad, el cuerpo, lo cotidiano y los detalles. Pero ahora, surge la confianza, una afectividad plena de intensidades, de nuevos matices: "un vuelco de vida", como cuando "te pone la mano encima / el calor del mundo". El sujeto parece diluirse, transformarse buscando sus reflejos en el tú y en el nosotros, se hace inquieto, fluye por ese "mapa que se extiende dentro / y (donde) no sabemos colocar al sujeto que lo estudia / para ubicarse". Mapas dibujados que cartografían los afectos y los deseos. Un viaje iniciático que, gracias a la bergsoniana doble temporalidad, permite saber dónde está el tiempo del recuerdo y dónde el de la percepción, distintos y simultáneos. Desde la distancia subjetiva y consciente de lo cercano se nos da a ver, en un instante, a la vez lo visto y a quien lo ve, gracias a unos "poemas (que) contienen raros acertijos / que resultan ser llaves". No se pierdan este viaje de vuelta, acaso, a lo que nos queda de vida.



miércoles, 19 de febrero de 2014

Reseña: El día anterior al momento de quererle, de Concha García, en Asociación Colegial de Escritores de Cataluña


Los nuevos poemarios de Concha García y Jesús Aguado llegan a las librerías
Asociación Colegial de Escritores de Cataluña, 24/01/2014 
 
Los últimos poemarios de Concha García y Jesús Aguado ya están en las librerías. El libro de Concha García, El día anterior al momentode quererle (Calambur Editorial) fue presentado por Virginia Trueba, profesora de Literatura española de la Universitat de Barcelona en la librería La Central. La autora, después de leer unos poemas, ya en el coloquio final de la presentación, habló sobre el desdoblamiento del sujeto poético, y la relación de este con su propia conciencia. Cada poema formalizado como una acción poética, no sólo existencial, sino también cívica y política, que cuestione el sistema y las ideas establecidas, desarticulándolas, y construya nuevas forma del decir poético, necesaria y renovadamente crítico con el presente histórico.

Por su parte, los poetas José Ángel Cilleruelo y Sergio Gaspar presentaron la última antología de poesía de Jesús Aguado, La insomne (Fondo de Cultura Económica). Cilleruelo, antólogo del libro, destacó la necesidad de conocer la biografía, la vida del poeta, a fin de conocer y acercarnos mejor al contenido de los poemas, e hizo un magnífico recorrido por la vida y la obra de Jesús Aguado: sus inicios literarios en la Universidad, sus viajes y versiones de poetas devocionales de la India, su venida a Barcelona, etc.

Por su parte, Sergio Gaspar, que dijo no fiarse ya de la poesía, recomendó, sin embargo, leer los  libros de Jesús Aguado, “un poeta que aún tiene fe en la poesía y sabe decirla”. Aguado habló de la poética del fugitivo y la poética del insomne, ambas presentes en sus poemas. Después de leer unos poemas dedicados a su hija (de próxima publicación en Ed. Hiperión), leyó algunos del poemario La insomne y finalizó la presentación con la lectura del largo poema que da título a la antología.

Lee la reseña en la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña