lunes, 12 de abril de 2010

Reseña de A vueltas con el autor del Lazarillo, de Mercedes Agulló


ABCD las Artes y las Letras, 10 de abril de 2010

Por Francisco A. Marcos Marín

¿Qué mueve al investigador a aventurarse en los caminos incógnitos de la atribución de autor a ciertas obras literarias? Quizás, dirían Les Luthiers, la falta de capacidad creadora propia o, dijeran otros, el deseo oculto de apropiarse de algo de la fama del autor o, tal vez, una manera de agradecerle el placer de su lectura, devolviendo su nombre al texto. El caso es que no hay erudito que no se haya adentrado alguna vez en la selva de las conjeturas. La autora de este enjundioso estudio tampoco es una excepción. Mas, como se trata de una investigadora capaz e inteligente, envuelve su objetivo principal, presentar a don Diego Hurtado de Mendoza como autor del Lazarillo de Tormes, en el ropaje, perfectamente diseñado, de una investigación profunda sobre testamentos, albaceas, relaciones.

Compensación de una deuda. Ello permite concluir que la aparición en el inventario de los bienes de Juan López de Velasco de Vn legajo de correçiones hechas para la impresión de Laçarillo y Propaladia, en un cajón que guardaba «papeles y libros que recibió al encargársele la administración de los bienes de Hurtado de Mendoza en 1582», es un indicio que refuerza mucho la tesis de que don Diego fue el autor de la vida de Lázaro de Tormes. Una atribución tan antigua como el texto. Todo ello, además, se relaciona con el ansia de libros de Felipe II.

Juan López de Velasco fue secretario de Felipe II, cosmógrafo, gramático, estudioso de las Indias, encargado por el Rey de reunir los libros para formar la Biblioteca de El Escorial y, entre otras muchas cosas, editor de la versión (poco) expurgada del Lazarillo. Todo ello se ofrece de nuevo al investigador como consecuencia del inventario y tasación de los bienes de un abogado, Juan de Valdés, el 27 de abril de 1599, el mismo que había sido testamentario de López de Velasco. Doña Francisca de Valdés, testamentaria de su hermano, añadió al inventario de los bienes de éste el que él había hecho de los de Velasco. Por eso aparecen entre ellos los cajones del embajador Hurtado de Mendoza, guardados por su antiguo administrador. ¿Por qué habría de separar don Diego papeles y libros e incluso repartirlos y esconderlos? La autora lo explica como consecuencia del deseo de que Felipe II no se llevara toda la biblioteca del embajador a El Escorial (como compensación por la cancelación de una deuda que no estaba nada clara), resistencia a lo que considera «rapiña» del Rey, por quien siente una de esas repulsiones que se producen cuando el biógrafo se mimetiza con el biografiado. Esa obsesión real le habría hecho poner al Santo Oficio sobre el Lazarillo, como obra que el Rey sabía que era de don Diego, para presionar a éste y que le cediera sus libros, sin más.

Quema de archivos. Esta trama apasionante permite al lector tener acceso a completas informaciones sobre los libros que formaban parte de la biblioteca de un gran humanista y sobre multitud de aspectos sumamente interesantes a los que sólo se llega tras una larga vida dedicada a una concienzuda investigación archivística. Por ejemplo, la familia Valdés, de Cuenca, a la que muy probablemente pertenecieron don Juan y Doña Francisca. No se olvide que Alfonso de Valdés es uno de los varios autores a los que se ha atribuido el Lazarillo. Desgraciadamente, como se sabe, aunque no se diga, la persecución de los católicos durante la Segunda República causó la quema de muchos archivos, particularmente en Cuenca, donde también ardieron los diez mil libros de la catedral. Se han perdido así fuentes irremplazables.

Aceptar o no la atribución a Hurtado de Mendoza de la autoría del Lazarillo no pone ni quita interés a esta investigación, que vale por sí misma, por los datos que aporta, el mejor conocimiento que proporciona de los bienes de los implicados, con los reflejos socio-económicos pertinentes, además de la información sobre libros y bibliotecas.

Este tipo de investigaciones requiere, para convencer, el complemento del análisis lingüístico, para el que son ayuda imprescindible los corpus del español existentes y las bibliotecas electrónicas. Los datos que estos suministran han de analizarse sabiendo discernir lo general de lo particular. Estos datos concuerdan con quienes han dicho que el Lazarillo fue compuesto por un humanista que conocía bien los escritos de Hernán Núñez conocido como Comendador Griego o el Pinciano, y, especialmente, sus Glosas a Las Trescientas de Juan de Mena (1499 y 1505). A partir de ahí, es libre hacer de detective. 


http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=14281&num=944&sec=32

viernes, 9 de abril de 2010

Reseña de Apócrifos de marzo, de José Antonio Zambrano

El Cultural (El Mundo), 8 de abril de 2010

Por Francisco DÍAZ DE CASTRO

Palabra, tiempo y conciencia son los ámbitos centrales en los que indagan tanto estos poemas como buena parte de la poesía toda de José Antonio Zambrano (Fuente del Maestre, Badajoz, 1946). La tensa consideración del decir, de la palabra hablada y de la escritura poética, -ese “obcecado acoso de mi voz”- va creando sus propios cauces para el sentimiento y la memoria, la experiencia de la naturaleza elemental y el cuestionamiento continuo de las propias verdades en el tiempo: “(...) ahora que me atrevo a aproximar la voz/ a esos interrogantes de sospechas/ que buscan los apartados de uno mismo”.

La cita de Paul Celan que abre la segunda sección del libro precisa el sentido de esa insistencia en el complejo espesor del lenguaje y sus huecos, que es para mí el eje en torno al cual gravita su poética, el tema vital del protagonista de la obra: “Habla. / Pero no separes el no del sí./ Dale sentido a tu decir:/ dale sombra”.

Sombra pero no oscuridad: la poesía de José Antonio Zambrano no abandona la palabra común y desde “el hueco con que habla” su lengua asedia una esencialidad compuesta de historia vivida y de relación humana. Amor, amistad, arraigo en la naturaleza y conciencia intensa de la temporalidad se trenzan en los veintiún poemas del libro en el esencialismo de una poesía tan personal como cercana y compartible en su depuración: apenas unos geranios, unas espigas secas, unos pájaros se recortan distintos sobre el ámbito continuo de la materia elemental de tierra y aire para concretar y hacer palpable la afirmación última que avanza a lo largo del conjunto para decirse sencillamente hacia el final, en “Reconstrucción”, uno de los poemas que prefiero: “Vivir como algo más”.
 

http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/26988/Apocrifos_de_marzo

Novedad Poesía: Insurgencias (Poesía 1965-2007), de Antonio Hernández

Antonio Hernández
Insurgencias (Poesía 1965-2007)
Colección Calambur Poesía, 109.
ISBN: 978-84-8359-187-1. 2010. 
914 págs. 2 vols. con estuche
PVP: 50 €

La trayectoria intelectual de Antonio Hernández (Arcos de la Frontera, 1943) es dilatada y profundamente versátil. Periodista profuso (ha publicado más de dos mil artículos de opinión en la prensa de ámbito nacional); comprometido crítico literario en volúmenes como La poética del 50, una promoción desheredada o Picasso y Apollinaire, los mercaderes de aleluya; y narrador de intensa raigambre andaluza y de alta temperatura meditativa en novelas como Nana para dormir francesas, Sangrefría, Raigosa ha muerto, ¡viva el rey!; son, sin embargo, la mirada poética, el pulso y el ritmo de la metáfora extensa y el respeto casi sagrado por las palabras, los que vertebran la totalidad de su obra. 

Desde la publicación de su primer libro de poemas, El mar es una tarde con campanas (1965), hasta A palo seco (2007), son ya quince las obras que Antonio Hernández ha publicado y que se recogen en los dos volúmenes de Insur­gencias. Por vez primera, el lector podrá abordar la integridad de la obra poética de Hernández, seguir el hilo del desarrollo y la metamorfosis del conjunto de su poesía, al mismo tiempo siempre fiel a su intransferible personalidad poética. La crítica suele situar la poesía de Hernández como parte del grupo del 60, una generación heterogénea considerada como bisagra entre los poetas del 50 y los novísimos, y a la que los teóricos no han conseguido otorgar un espacio suficientemente definido. Sin embargo, más allá de las categorías críticas de corte historiográfico, la voz de Antonio Hernán­dez ha encontrado su propio y definido espacio en la diversidad del panorama poético contemporáneo. El espacio de una voz tanto indagativa como lírica, asentada en un profundo conocimiento de las formas y los ritmos, arriesgada tanto en su pulsión existencial como ética y en su valoración constante de la vibración moral y estética del lenguaje. 

La obra de Antonio Hernández ha sido reconocida con un importante número de prestigiosos premios: Premio Nacional de la Crítica de Poesía, Premio Andalucía de Novela, Gran Premio del Centenario del Círculo de Bellas Artes, Premios Rafael Alberti, Gil de Biedma, Miguel Hernán­dez o Tiflos de poesía entre otros. De la misma manera, su temperamento de intelectual comprometido con la cultura de su época le ha llevado a ser jurado permanente de diversos premios tanto de poesía como de narrativa, así como Presidente de Honor de la Asociación Andaluza de Críticos y Escritores y miembro de las directivas de cedro y de la ace. La totalidad de su trayectoria ha sido reconocida con el Premio de la Asociación «Críticos del Sur» (reunidos anualmente en Almería) y el Premio Ciudadano que otorga la Asociación de Entidades de Radio y Televisión Digital.


En los versos de Antonio Hernández la convivencia de oposiciones domina la contemplación de la belleza, el anclaje en el amor, la pureza de la infancia, la hermandad en lo telúrico, el deseo de justicia, la exuberancia de los sentidos, la perplejidad existencial… Ninguno de sus poemas deja indiferente, al con­trario, cala siempre en lo profundo, genera el fuego de la reflexión y abre el horizonte de la transformación. Poeta de sustancia y de desbordantes matices, andaluz y universal, Antonio Her­nández tiene duende para transfigurar el poema en el espíritu de lo que canta, en comunidad y compenetración con el entorno. Su elegante verso, cordial y firme, fluye entre la fábula, el asombro y la pasión, configurando un fiel artístico de excepcional calidad que le individualiza como una de las voces más personales y renovadoras de la poesía española contemporánea.
F. J. Peñas-Bermejo, del prólogo a Insurgencias 

Cuando Antonio Hernández publicó Lente de agua, leí el libro y me asombró el salto cualitativo y cuantitativo que había pegado el segadorcillo de Arcos. ¡Joder qué poeta! Con el Premio de la Crítica alcanza la madurez y la consagración de los mejores de aquella generación que quizá fue la penúltima del Café Gijón.
Francisco Umbral, El Mundo

Antonio Hernández no consiguió su sueño de jugar en el Betis, pero ahora mismo es titular indiscutible de la selección nacional de la poesía.
Claudio Rodríguez, en la presentación de Habitación en Arcos en el ICI

Es un estremecimiento que no acaba: los versos son bellísimos. Por eso hablo de poemas, y de poesía también. Pero pasa por ellos, por todos ellos, un viento lastimado que adolora el corazón del lector. No son versos para cobardes ni para desertores, sino para hombres que tienen el pulso cierto y la emoción encerrada.
Manuel Alvar, Blanco y Negro

El mejor poeta gaditano vivo.
Manuel Mantero, Diario de Sevilla

Poeta mayor, poeta total.
José García Nieto, ABC literario

Con el desgarro de un Baudelaire, un Rimbaud, un Larra…
F. Martínez Ruiz, Poesía española. Segunda gene­ración de posguerra

Ha sentido, por decirlo con palabras de Vicente Aleixandre, la embestida brutal de las aves celestes, y por eso su poesía es fascinante y contagiosa.
Enrique Molina Campos, Nueva estafeta

Antonio Hernández certifica la renovación de la poesía española por diferente línea que los novísimos.
Santos Sanz Villanueva, Historia de la literatura española: Literatura actual

El último poeta sagrado.
Antonio Enrique, República de las Letras

miércoles, 7 de abril de 2010

Presentación de La experiencia de la memoria (Poesía 1957-2009), de Joaquín Benito de Lucas


La sección de literatura 
del ATENEO DE MADRID 
y LA EDITORIAL CALAMBUR

tienen el gusto de invitarle a la presentación del libro

La experiencia de la memoria
(Poesía 1957-2009)

de Joaquín Benito de Lucas

Intervendrán, además del autor, 
Pedro Martínez Montávez, catedrático emérito UAM
Abraham Madroñal, CSIC
Pedro A. González Moreno, poeta y narrador
Emilio Torné, editor de Calambur

Presenta: 
Alejandro Sanz, Presidente de la Sección de Literatura
Jueves, 8 de abril de 2010, a las 20,30 h.

ATENEO CIENTÍFICO, LITERARIO y ARTÍSTICO DE MADRID
Salón de Actos
c/ Prado, 21
MADRID

miércoles, 31 de marzo de 2010

Reportaje sobre A vueltas con el autor del Lazarillo en TVE


Descubierto el autor del Lazarillo de Tormes: Diego Hurtado de Mendoza
  
Tras cinco años de investigación, la paleógrafa Mercedes Agulló descubre uno de los mayores enigmas de la literatura castellana, el nombre del autor de la novela "El lazarillo de Tormes".

www.calambureditorial.com

Redacción NCI  30/03/2010      Duración : 02:32

jueves, 25 de marzo de 2010

Noticias sobre Un único día, de Jesús Hilario Tundidor

Tundidor en estado puro

Jesús Hilario presenta a la sociedad zamorana una personal selección de sus poemarios de 50 años

N. S. La poesía es «apasionar la inteligencia y hacer claro la emoción del conocimiento». Así la definía ayer el escritor Jesús Hilario Tundidor con motivo de la presentación a la sociedad zamorana de «Un único día», un doble volumen que recoge prácticamente toda su obra. «Aquella parte con la que me quedo de mis últimos 50 años y cuya selección me ha costado dos décadas», señaló ayer el propio creador que leyó algunos de sus versos dedicados a la ciudad.
El poeta estuvo arropado por grandes amigos, como el artista Antonio Pedrero, quien habló de los retratos que ha hecho al poeta y «gran amigo». «El primero se lo hice cuando él tenía 18 años y yo unos 15» recuerda. «En él se ve a un Jesús joven ilusionado con ser poeta y está realizado a carboncillo». En el año 1960 le hizo otro que «ilustró "Río Oscuro", cuyo original se quemó en un incendio», y otro tercero se lo regaló en 1988 para unas publicaciones. «Es en tinta china y personalmente me gusta mucho», dijo Pedrero.
Para el profesor de Lengua y Literatura, Fernando Primo, que condujo la presentación literaria, «Zamora, en su geografía local y urbana», y «el tiempo, en todas sus caras,» son los elementos redundantes en toda la producción de Tundidor.
«El tiempo desconocido en "Río oscuro", tiempo inerte en "Junto a mi silencio", el tiempo cotidiano y cercano en "En voz baja", tiempo de apasionado de afirmación en "Pasiono"» o en «"Libro de amor para Salónica", donde el tiempo se convierte en amor», ejemplificó Fernando Primo. En su disertación también destacó que Hilario Tundidor «ha ido moldeando el discurso estilísticos para crear una voz que no ha dejado de evolucionar». Por su parte, la alcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón, subrayó que «es una actividad de uno de los nuestros, porque las personas como Jesús Hilario Tundidor son las que nos van a hacer progresar», atestiguó.
Además de personas vinculadas con la cultura de la ciudad, poetas, como Juan Manuel Rodríguez Tobal, o artistas, como Alfonso Bartolomé, acudieron a la presentación tres estudiantes de 3ª de la ESO del colegio Sagrado Corazón de Jesús que pretendían hacer una entrevista al autor del «Junto a mi silencio» para «un trabajo» precisaron las jóvenes.
«Un único día» aúna los versos escritos por el zamorano entre 1960 y 2008, salvo «Mausoleo» y «Fue». Está editado en dos volúmenes. En el primero, «Borracho en los propileos» , Tundidor ha incluido de «Río oscuro» a «Tetraedro», el poemario que en 1978 cerró su primera etapa poética. El segundo tomo, «Repaso de un tiempo inmóvil», engloba la poesía publicada entre 1980 y 2008, además del poema inédito titulado «El holocausto de los huracanes». El libro está prologado por Natalia Carbajaosa y cuenta con el respaldo de la Diputación de Zamora y la Fundación Científica Caja Rural.
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Otras noticias:

http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2010/03/18/recopilan-poesia-jesus-hilario-tundidor-1960-2008/423543.html

http://www.zamoradigital.net/?p=4947

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=315233

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=309426

http://www.nortecastilla.es/v/20100313/zamora/hilario-tundidor-afirma-verdadero-20100313.html

http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2010/03/13/voz-experiencia-mejor-verso/422329.html

http://www.europapress.es/castilla-y-leon/zamora-00375/noticia-calambur-edita-recopilacion-poemas-escritos-tundidor-ultimo-medio-siglo-20100318174624.html

http://www.cope.es/local/18-03-10--poeta-jesus-hilario-tundidor-publica-recopilacion-su-obra-150345-2

miércoles, 24 de marzo de 2010

Noticia: Francisca Aguirre gana el Premio de Poesía Miguel Hernández


Francisca Aguirre gana el Premio de Poesía Miguel Hernández con el libro de poemas Historia de una Anatomía

EFE

La alicantina Francisca Aguirre Benito, con el poemario Historia de una Anatomía, ha sido la ganadora del Premio Internacional de Poesía "Miguel Hernández- Comunidad Valenciana" 2010, dotado este año con 24.000 euros al conmemorarse el centenario del nacimiento del literato oriolano.

El fallo ha sido comunicado hoy por la Fundación Cultural Miguel Hernández, entidad con sede en Orihuela (Alicante) que convoca el galardón, que incluye la publicación de la obra ganadora en la editorial Hiperión.

Un total de 547 trabajos literarios optaban a la actual edición de este certamen, de carácter internacional.

Francisca Aguirre Benito, nacida en 1930 y natural de la ciudad de Alicante, es hija del pintor Lorenzo Aguirre, que fue fusilado por el régimen de Franco en 1942 en un acto público y que compartió cárcel con Miguel Hernández.

Precisamente, Historia de una Anatomía trata de la experiencia vivida por su autora tras la muerte de su padre a manos de los franquistas.

En ese poemario, Francisca Aguirre Benito "ha construido una parte de su vida en torno a ese hecho espantoso" y "lo ha sabido convertir en poesía" a través de la emoción, según ha resaltado uno de los miembros del jurado, Ricardo Bellveser.

La ganadora está casada con el poeta Félix Grande, y es madre de Guadalupe Grande, también poetisa.

Francisca Aguirre Benito ha publicado varias obras, entre las que destacan el poemario La otra música, el libro de relatos Que planche Rosa Luxemburgo (Premio Galiana, 1994) y el libro de recuerdos Espejito, espejito.

Ha conseguido el premio de poesía Leopoldo Panero (1971) por su libro Ítaca, publicado en 2004 por la Editorial BOA, de Nueva York, y traducido al inglés.

También ha obtenido el Ciudad de Irún (1976) por la obra Los trescientos escalones, el Premio Esquio (1995) por su libro de poemas Ensayo General y el Premio María Isabel Fernández Simal (1998) por su poemario Pavana del desasosiego.

Además, se alzó con el Premio Ciudad de Valencia de la Institución Alfonso El Magnánimo (2007) por su libro de poemas Nanas para dormir desperdicios, que se tradujo al valenciano, inglés, francés, italiano y portugués.

El jurado ha estado integrado por el crítico literario y director de la Institución Alfonso El Magnánimo de Valencia, Ricardo Bellveser; el poeta y editor Jesús Munárriz, que representa a Ediciones Hiperión; el profesor y crítico literario del diario La Verdad, Manuel Cifo, y el poeta ilicitano Antonio Moreno, que ha reunido en Intervalos (2007) sus libros.

Lo ha presidido el director de Publicaciones del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, José Luis Ferris, que es también poeta, profesor universitario y biógrafo de Miguel Hernández, entre otros autores, mientras que el director del Patronato de la Fundación Cultural Miguel Hernández, Juan José Sánchez Balaguer, ha actuado de secretario.

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Francisca Aguirre publicó en Calambur, en el año 2000, su poesía reunida hasta la fecha: Ensayo general (Poesía 1972-1999)


lunes, 22 de marzo de 2010

Juan Carlos Mestre en la celebración del Día Mundial de la Poesía

Día mundial de la poesía




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El Periódico de Extremadura, 19 de marzo de 2010

JUAN CARLOS : "Vivimos en una sociedad opulenta que produce miseria"

El último Premio Nacional de Poesía participa en el el Día Internacional de la Poesía en Cáceres, en un espectáculo que incluye un concierto homenaje a Miguel Hernández

Juan Carlos Mestre (León, 1957) dice que acude el domingo al Día Internacional de la Poesía en Cáceres como un asambleario más de la voz de la poesía. El acto lo organiza en el Gran Teatro el Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura. Allí se presentarán, además, novedades poéticas de autores de la región como Javier Pérez Walias, Daniel Casado o Elías Moro, y Paco Damas ofrecerá un concierto dedicado a Miguel Hernández. Poeta y artista, la creación de Mestre se extiende al verso, el lienzo y el pentagrama (www.juancarlosmestre.com ). En su producción figuran La casa roja (Premio Nacional de Poesía el pasado año), La tumba de Keats o La poesía ha caído en desgracia. En Extremadura ha publicado dos antologías (Contra toda leyenda y Tarjeta de visita .

--Ha dicho que la poesía habla el lenguaje de cada época. ¿Cuál es el de esta época?
--Soy poco partidario de establecer una preceptiva. Cada poeta habla desde el lugar que desee, que es el del discurso republicano de ciudadanos libres ejerciendo el derecho a estar en desacuerdo con el lenguaje del poder y desobedecen su rutina y que arriesgan el lenguaje del porvenir. Vivimos en un mundo desequilibrado, en una sociedad opulenta que produce miseria, pero en la que queda la poesía como el lenguaje de la delicadeza humana. La poesía es la palabra que no se resigna al olvido, que es capaz de nombrar la piedad, la misericordia...

--El poeta Antonio Gamoneda dijo de usted que es un artista global.
--El sí que es el amigo global. Yo no soy ni tan siquiera un artista sino un ciudadano que ejerce la palabra.

--Estudió periodismo.
--Porque en su día era lo más próximo al ejercicio de la escritura. Yo hice mi tesis sobre los textos periodísticos de un gran poeta, José Miguel Ullán, y me di cuenta de que era un caso singular dentro de la prensa. Pero el periodismo se deshizo de mí.

--¿Y qué piensa del periodismo que se hace hoy?
--Añoro los tiempos en que el periodista no era un escriba sino un escritor. Los medios de comunicación están sometidos al dictado del poder, que impone su discurso.

--¿Cómo hacer escuchar la poesía?
--La poesía no le echa un pulso a la realidad social. No es un arma cargada de futuro. Es un proyecto espiritual. Vivimos tiempos en que hay que hablar en voz baja, pero basta pronunciar la poesía para que exista. Recuerdo las palabras de María Zambrano: "Ver en la oscuridad, oír en el silencio", que pueden aplicarse aquí. Keats decía que poeta es quien ante otros se considera su igual. Dejarse oír en la voz de la poesía es hacer presente el viejo ejercicio de la declaración de dignidad, fraternidad e igualdad. Un poema no existe si no hay otro que reconoce las palabras.

--¿Conoce la poesía escrita en Extremadura?
--Tengo grandes amigos en Extremadura, donde se escriben algunas de las propuestas más altas de la poesía española, como sucede en Galicia y León. No puedo citar a los vivos porque se me olvidaría alguno. Pero entre los muertos mencionaré a Angel Campos y Dulce Chacón, amigos con quien compartí momentos y palabras. 

http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=499120

Reseña de Aquelarre de sombras, de Javier Villán

Por Julia Sáez Agudo


Periodista inteligente en la crítica de teatro y de los toros en el diario “El Mundo”, Javier Villán cultiva la poesía de modo continuo y libre sin adscripción a grupo alguno, de ahí su singularidad. Actualmente ha publicado “Aquelarre de sombras” en la editorial Calambur, una poesía elegíaca sobre el paso del tiempo, la vida, su sombría expectativa y el cuerpo como decadencia inexorable.
“La frente contra el muro” fue el primer título poético de Javier Villán (Torre de los Molinos. Palencia, 1942), al que siguieron otros libros. Su poesía esencial se encuentra recogida en “El corazón de la ceniza (Antología poética, 1975-2006)”, igualmente editada por Calambur.

El libro se abre con un texto curioso, significativo para el autor: la entrada de un murciélago en la estancia doméstica en la madrugada de un frío final de agosto, sin que el siniestro animal acertara a salir y chocara una y otra vez contra los cristales. Como un presagio negro lo interpreta el poeta y las páginas siguientes abundan en el desconcierto de insomnios, fantasmas y sombras.

La portada del libro es un diseño gráfico a partir del grabado “Las resultas” de la serie “Los desastres de la guerra” de Francisco de Goya, el mismo artista que tituló una de sus obras como “El sueño de la razón produce monstruos”.

Coloquio del Cuerpo y las Sombras
Los poemas se recrean en las Sombras y el Cuerpo como protagonistas intensos de un coloquio de incertidumbre, dolor y desesperanza. “Sombra sabia: Vengo desde remotos tiempos y lugares. No hay planicie ni cóncava espesura que no haya recorrido. Cuerpo amado, siempre me diste cobijo, eras selva fresca y umbría”.

El poemario va dedicado a “Ana, que intentaba ahuyentar las sombras y le nacían estrellas en las manos”.

“Cuerpo solo: ¿Sólo el silencio es mío ¿Sólo la niebla? ¿Sólo un fantasma que no tiene humana consistencia?”
El poeta termina diciendo en un cerrado paréntesis: “(Y el cuerpo definitivamente calamitoso se negó a toda controversia. Logró dormirse al fin y, al despertarse otra vez, eligió seguir viviendo…)”

jueves, 18 de marzo de 2010

Convocatoria: conferencia de Juan Carlos Mestre en la Biblioteca Nacional

Ciclo Premios Nacionales en la Biblioteca Nacional de España

Juan Carlos Mestre, Premio Nacional de Poesía 2009, imparte la conferencia titulada Las huellas de la utopía: Poesía, conciencia e imaginación

Jueves 18 de marzo, 19 h.
Biblioteca Nacional de España
Salón de Actos
Entrada libre. Aforo limitado.
Paseo de Recoletos, 20
Madrid

Noticias sobre A vueltas con el autor del Lazarillo

Radio Exterior de España, "Babylon Radio", 6 de marzo de 2010

Diego Hurtado de Mendoza es el autor del "Lazarillo de Tormes". (Babylon radio)


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Otras noticias:

http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/26742/El_Lazarillo_no_es_anonimo

http://www.lavanguardia.es/cultura/noticias/20100305/53896711891/el-lazarillo-de-tormes-ya-no-es-anonimo.html

http://www.libertaddigital.com/sociedad/el-lazarillo-de-tormes-ya-tiene-autor-1276386392/

http://www.diaridetarragona.com/revista/040976/el/lazarillo/tormes/deixar/annim

http://ecodiario.eleconomista.es/libros/noticias/1960056/03/10/Ya-se-conoce-la-autoria-de-El-lazarillo-de-Tormes-.html

http://lomas.excite.es/noticias/10671/El-Lazarillo-de-Tormes-tiene-por-fin-autor

http://www.lne.es/sociedad-cultura/2010/03/06/hurtado-mendoza-autor-lazarillo/882542.html

http://www.farodevigo.es/sociedad-cultura/2010/03/07/documento-confirma-hurtado-mendoza-autor-lazarillo/417752.html

http://www.cope.es/noticia_ampliada_print.php5?not_codigo=146412&secNivel=1

http://www.cope.es/cultura/09-03-10--descubierto-autor-lazarillo-tormes-diego-hurtado-mendoza-146412-1

http://www.elimparcial.es/cultura/en-una-acena-del-tormes-58910.html#

http://www.diariodealcala.es/articulo_c/general/811/anonimos-literarios-existen-muchos-enigmas-acerca-de-la-autoria-de-varios-libros-que-han-pasado-a-la-historia

Por Pilaz Paz Pasamar: http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/651280/noticia/mentideros.html

http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/652130/lazarillo.html

http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/652961/lazarillo/la/alhambra.html

http://www.diariodesevilla.es/article/ocio/653521/picaro/hurtado/mendoza.html

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/8-3758-2010-03-14.html

http://www.granadahoy.com/article/ocio/653521/picaro/hurtado/mendoza.html

http://bibliotecanestor.blogspot.com/2010/03/quien-escribio-el-lazarillo.html

http://www.clarin.com/diario/2010/03/09/sociedad/s-02155203.htm

lunes, 15 de marzo de 2010

Novedad Poesía: Un único día (Poesía 1960-2008), de Jesús Hilario Tundidor


Jesús Hilario Tundidor
Un único día
(Poesía 1960-2008)

Calambur Poesía, 108. 2010.
ISBN: 9788483591482. 920 págs.
2 vols. estuchados
PVP: 50 €

Un único día se ha construido durante un largo período de tiempo en continuidad creativa y publicación periódica. Recoge y formaliza las dos épocas en que se ha dividido la obra poética de Jesús Hilario Tundidor. Teniendo ambas su identidad significada, cada uno de los dos volúmenes que forman nuestra edición tiene carácter original y propio.

El volumen primero aúna los libros cuyos temas trascienden la experiencia personal del escritor implicándola, bajo el argumento poemático, en la inmediatez vital e histórica que vive. Desarrollado en títulos que van desde Río oscuro hasta Pasiono, incluye, además, Junto a mi silencio (libro con el que obtuvo, por unanimidad, el Premio Adonais en 1962 dirigido entonces por José Luis Cano), Las hoces y los días y En voz baja. Los poemas de esta época, emocional y lingüísticamente en compromiso con una actitud vital de existencia y vida, nos arrastran en su lectura por la emoción viva que los envuelve y la palabra justa que los expresa. Este ciclo poco conocido hoy por estar agotadas o descatalogadas sus publicaciones, se edita ahora bajo el título de Borracho en los propileos con intención de obra orgánica y redacción definitiva que cierra, como libro bisagra, Tetraedro, ya que aún anunciando una nueva «manera», presenta estilísticas de una y otra etapa.

Repaso de un tiempo inmóvil, volumen dos, reúne y consolida la época segunda, integrada por: Libro de amor para Salónica, Repaso de un tiempo inmóvil, Construcción de la rosa, Tejedora de azar y Las llaves del reino. Desarrolla su temática en la dialéctica del hombre contemporáneo frente a sí mismo y frente a la colec­tividad de la que forma parte, y supone una superación de la perplejidad lógica ante la defenestración de la realidad por las fuerzas oscuras del subconsciente, bajo los impulsos creadores, destructores y vitales de la imaginación creadora.

Para dar epílogo a Un único día, Tundidor incorpora un inédito: El holocausto de los huracanes. En él luz y clarividencia, sencillez y vida real, no concuerdan en simbiosis clarificadora con el ejercicio poético sino como lucha de opuestos en la estructuración intuitiva de la experiencia íntima a la cual concede significado la disposición del lenguaje en el poema. De este modo, el caos aparencial que conforma el referente desde los contenidos configuradores del absurdo, en la sorpresa de lo real y lo apocalíptico del referido, se transfigura en esperanza que funda y convierte la peculiaridad de su testimonio humano, y su temporalidad, en acontecimiento estético y biográfico que desvela la condición última del hombre. 


La vida de Jesús Hilario Tundidor se ha edificado en intensas emociones vitales ante la realidad y el mundo, la participación en la misma vida y la subjetividad de su pensamiento. Ha vivido en varias capitales españolas y recorrido múltiples centros culturales e intelectuales dando recitales o conferencias. De capital importancia para su obra podemos citar, además de su ciudad natal y las tierras castellanas, las luminosas ciudades andaluzas, el Levante español y Madrid, donde reside actualmente.

Nace en Zamora (1935), estudia Magisterio y Geografía e Historia, y participa, posteriormente, en cursos de Filosofía y Literatura Contemporánea, así como de Matemática Moderna. En el Diccionario de la Literatura Española e Hispanoamericana, Ricardo Gullón manifiesta que la poesía de Tundidor se compone de «planteamientos de carácter experimental muy personales» y Francisco Umbral, en Poesía Española (1966), escribe comentando Las hoces y los días: «La poesía castellana […] cuenta con un nuevo y difícil y personal creador» ya que Tundidor trae una aportación importante a los ámbitos principales de la poesía española de nuestro tiempo. Aportación que no puede pasarnos en modo alguno desapercibida por su riqueza contextual, su certero lenguaje y su intuición de los estratos más profundos de la realidad sensible y reflexiva del pensamiento.

Como se preveía ya desde la publicación de Junto a mi silencio, su poesía se ha elaborado «desde experiencias personales cognoscitivas, vitales y reflexivas, que inciden en los impulsos creadores como plenitud emocional y enriquecimiento de una visión propia y original del mundo. Visión que se ofrece a través de imágenes y metáforas de significado múltiple, con posibilidades operativas de selección, transcendencia y adecuación a las fajas más emotivas de la subconsciencia». Esto supone una poética que se genera a partir de la realidad vivida, significada en la escritura por procesos intuitivos de selección lingüística que connotan la búsqueda permanente del sentido profundo de nuestra existencia. 

El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua  acaba de editar Inventario de Jesús Hilario Tundidor: Las voces y los libros, que incluye, además de un estudio de cada uno de sus libros, estudios generales o parciales de sus escritos, biobibliografía, bibliografía de edición y crítica y un dvd, Como si fuese niebla, sobre la vida y obra del poeta. Obra necesaria para conocer el perfil humano y crítico de este poeta.

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«Puede ser hoy considerado como un poeta español de máxima altura y categoría absoluta».
M. Esteban

La poesía castellana cuenta con un nuevo y difícil y personal creador…». 
Francisco Umbral

«… desde un envidiable rigor lingüístico ha construido un universo personal y humano».
C. A. Ayuso 

Reseña de Aquelarre de sombras, de Javier Villán


Por Julia Sáez-Angulo

Periodista inteligente en la crítica de teatro y de los toros en el diario El Mundo, Javier Villán cultiva la poesía de modo continuo y libre sin adscripción a grupo alguno, de ahí su singularidad. Actualmente ha publicado Aquelarre de sombras en la editorial Calambur, una poesía elegíaca sobre el paso del tiempo, la vida, su sombría expectativa y el cuerpo como decadencia inexorable.

La frente contra el muro fue el primer título poético de Javier Villán (Torre de los Molinos. Palencia, 1942), al que siguieron otros libros. Su poesía esencial se encuentra recogida en El corazón de la ceniza (Antología poética, 1975-2006), igualmente editada por Calambur.

El libro se abre con un texto curioso, significativo para el autor: la entrada de un murciélago en la estancia doméstica en la madrugada de un frío final de agosto, sin que el siniestro animal acertara a salir y chocara una y otra vez contra los cristales. Como un presagio negro lo interpreta el poeta y las páginas siguientes abundan en el desconcierto de insomnios, fantasmas y sombras.

La portada del libro es un diseño gráfico a partir del grabado “Las resultas” de la serie “Los desastres de la guerra” de Francisco de Goya, el mismo artista que tituló una de sus obras como “El sueño de la razón produce monstruos”.

Coloquio del Cuerpo y las Sombras

Los poemas se recrean en las Sombras y el Cuerpo como protagonistas intensos de un coloquio de incertidumbre, dolor y desesperanza. “Sombra sabia: Vengo desde remotos tiempos y lugares. No hay planicie ni cóncava espesura que no haya recorrido. Cuerpo amado, siempre me diste cobijo, eras selva fresca y umbría”.

El poemario va dedicado a “Ana, que intentaba ahuyentar las sombras y le nacían estrellas en las manos”.

“Cuerpo solo: ¿Sólo el silencio es mío ¿Sólo la niebla? ¿Sólo un fantasma que no tiene humana consistencia?”

El poeta termina diciendo en un cerrado paréntesis: “(Y el cuerpo definitivamente calamitoso se negó a toda controversia. Logró dormirse al fin y, al despertarse otra vez, eligió seguir viviendo; …)”.

http://lamiradaactual.blogspot.com/2010/03/javier-villan-y-su-poemario-aquelarre.html

miércoles, 10 de marzo de 2010

Reseñas de La experiencia de la memoria, de Joaquín Benito de Lucas


Diario Lanza de Ciudad de Real, 11 de marzo de 2010

Una obra realmente completa. La poesía de Joaquín Benito de Lucas

Por Rafael Morales Barba

Hacía ya mucho tiempo que veníamos los lectores requiriendo un trabajo como el que finalmente llega. Pero más nos alegramos si además lo hace desde el contrastado buen hacer de Emilio Torné y la editorial Calambur, y la sabiduría con que algunas pequeñas editoriales (ya no tanto), editan  primorosamente  poesía desde una pureza clásica que hereda la mejor tradición española de Manuel Altolaguirre. Pocos editores serán tan cuidadosos y nos congratularán más con este viejo oficio que atesora bajo su cartoné a espléndidos artistas. Pero todavía nos alegraremos  más si vemos como el actual Ayuntamiento de Talavera de la Reina, que cuida y mima a sus hijos más célebres con exquisita sensibilidad, ha echado  el resto sufragando un libro desde hace mucho tiempo echado en falta. Así lo recordó el alcalde de la ilustre ciudad de la cerámica, José Francisco Rivas el día de la presentación de tan esperado poemario.

Acercarse a la Obra Completa de Joaquín Benito de Lucas es tocar a un hombre. A un poeta que no necesita padrinos, porque lo ha ganado casi todo, aunque le hayan escamoteado el Premio Nacional de Poesía. No sabemos bien el por qué de ese manifiesto agravio comparativo después de releerle en esta edición meticulosamente prologada por Pedro Aullón de Haro, y encontrar poemarios tan espléndidos como Campo de espuma (1983) y Dolor a solas (1991). O Álbum de familia en la edición de 1999. No solamente.  La familia y la amistad, el amor, la melancolía y la ciudad natal, siempre Talavera de la Reina, muestran por lo general a un elegíaco sorprendente cuando la herida le quema cerca y surgen revelados la orfandad y el recuerdo. Pero también la solidaridad, la ternura  y el desabrimiento en K-Z campo de concentración (1970), donde alza el grito un peregrinus ubique que poco tiene que ver con el lema de Petrarca, sino con el del extranjero humillado o que así lo siente. Estamos ante un pensativo que no suele caer en lo taciturno, sino en el quejido. Pero también en la delicada exaltación del amor que en Las tentaciones (1964) avisó de esa constante muy presente en su obra.  El lector tiene consiguientemente una gran diversidad de miradas que hacen a estos dos tomos de poesía una aventura honda, en efecto, pero también seductora, legible, entretenida en el mejor sentido. En efecto así es, pues entre esas páginas hay una enorme versatilidad llena de registros versales, incluidos los caligramas, pero sin hermetismos, pues Joaquín Benito siempre quiere decir y  remite siempre su verso a la línea clara. Una diafanidad diferente a la de Luis Alberto de Cuenca, sino de corte metafísico, indagadora, que escarba y fluye en sucesivos oleajes para acercarnos toda una reconstrucción desde la cuna y el tránsito. Do fluir, ha titulado Andrés Trapiello a toda esa melancolía contra la que avisó un precioso grabado Alberto Durero,  ahora muy presente, y con mucho talento. De esta manera su poesía va fluyendo como el río Tajo desde el amor y la amistad que siempre le acompañan en sus reflexiones de lo universal a lo local, de lo onírico a lo experiencial, de la memoria a la vanguardia en sucesivas miradas y revisiones que exceden ya los cincuenta años de poesía. 

Pero quien piense estar ante el cierre de una obra estará muy equivocado. Quien haya leído La escritura indeleble (2008) se encontrará ante uno de los mejores libros de esa corriente contemporánea que en algún lugar denominé poesía de la edad. Precisamente es en el broche de estas cuidadas Obras Completas donde encontramos uno de los poemarios por los que ese galardón que aun se le resiste debería haber llegado, o hacerlo cuando escriba el siguiente (no estará lejos). Poesía penúltima espaciosa y reelaborada en los toneles de  perfumes hondos que crían grandes reservas líricos que le dejan sabor,  pues la vejez del poeta ha resultado ser un renacer de una hondura desconsolada, que le presta sus mejores versos. O donde eleva un patético y trágico cántico ante cuanto se esfuma y desaparece, como cantó Antonio Machado.  Un álbum de familia en el que sabemos de la legitimidad y verosimilitud de su canto no impostado, serio y hecho en el taller del artista sin pacto, y que finalmente llega a nuestras manos.

Joaquín Benito de Lucas, La experiencia de la memoria. Poesía (1957-2009), Calambur, Madrid, 2010

http://www.lanzadigital.com/opinion/una_obra_realmente_completa_la_poesia_de_joaquin_benito_de_lucas-11019.html
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Benito de Lucas, Obra Completa

Por Jorge de Arco

Conocí personalmente a Joaquín de Benito de Lucas (Talavera de la Reina, 1934) hace ya muchísimos años, en una lectura de poemas en el Centro Cultural de la Villa de Madrid. Pero su nombre ya sonaba en la casa paterna desde antes, y sus libros y sus cartas y su presencia humana y lírica ya llevaban tiempo latiendo entre las paredes familiares.


Desde aquel primer acercamiento a su poesía, he seguido su trayectoria, y además, el tiempo y la fortuna me han hecho compartir con él tertulias, actos literarios, jurados, antologías… y descubrir, en cada ocasión, que su buen corazón y su excelente quehacer son aún más alargados que la vieja sombra del ciprés. Siempre hemos tenido en común, el gusto por la docencia, por la crítica literaria, por la lírica de ajustados ritmos, por el buen vino… y un recuerdo desamparado -aunque en épocas muy distintas- de nuestra juvenil estancia en tierras germanas.

Ahora, que tengo sobre mi mesa la reciente edición de su obra completa La experiencia de la memoria (Calambur. Madrid, 2009), siento una inmensa alegría por saber reunida tanta devoción y tanta entrega, tras casi más de cincuenta años al pie de las letras.


En estos dos volúmenes -que ven la luz con el apoyo del Excmo. Ayuntamiento de Talavera-, están sus dieciocho poemarios editados, desde Las tentaciones (1964), hasta La escritura indeleble (2008), —al margen de un pequeño anexo con textos inéditos—.


No es fácil dar cuenta en esta sola columna de tan ingente y estimuladora labor, pero sí caben algunas breves pinceladas que definan su exacto pulso poético: un sólido registro verbal, un sobrio dominio de las estrofas y tonalidades rítmicas, un severo compromiso con la imaginación, la belleza y la libertad creativa, un cálido fervor por la cultura árabe y oriental, una temática que se ancla en lo memorístico y una mirada que se abisma en la identidad de lo real, amplia sus horizontes y crea espacios personales y únicos.

En su certero estudio previo, Pedro J. de la Peña afirma que la de Benito de Lucas “es una poesía que va desde lo elegíaco hasta lo humorístico, sin perder nunca de vista las claves de esa relación “yo-el mundo” que le ha hecho tan rico en el percibir como en el poetizar lo experimentado”.

Desfilan por estas páginas, escenarios, vivencias, remembranzas, historias, personajes…, de varia índole, y todo ello tamizado por una sugestiva creatividad, con aroma a poesía bien armada y bien dicha. Porque el decir de Joaquín Benito de Lucas no se eleva hasta las oscuros cielos del vano oropel, sino que se posa sobre la dimensión espiritual del ser humano y escarba en sus sentimientos hasta alcanzar una altísima temperatura existencial.

De entre tantos, anoto tan sólo unos versos del que a mi entender es su libro más estremecedor, La escritura indeleble, y junto a ellos, firmo mi amistad y mi admiración: “Mas, sin embargo, escribo porque creo/ que hundir las manos en lo que fue herida/ tiene olor a manzana de la infancia:/ Y aunque engañado por el parecido,/ entre el vivir y el recordar, me dejo/ arrastrar por el fuego de la memoria…”.

http://www.andaluciainformacion.es/portada/?a=108906&i=5&f=0&b=1029

lunes, 8 de marzo de 2010

Noticias sobre La experiencia de la memoria, de Joaquín Benito de Lucas

La Tribuna de Talavera, 26-2-2010

Benito de Lucas elogia la memoria al presentar sus obras completas

El editor y el prologuista de La experiencia de la memoria acompañaron al poeta talaverano en la presentación de los dos tomos que recogen sus 18 poemarios publicados

C. S. Jara

Rodeado de amigos y de seguidores de su obra, el poeta Joaquín Benito de Lucas (Talavera, 1936) presentó en la noche del jueves en el centro cultural Rafael Morales «La experiencia de la memoria», un volumen doble que recoge sus obras completas. Entre esos amigos se encontraban el alcalde, José Francisco Rivas, el editor Emilio Torné y el prologuista de la obra Pedro José de la Peña, que se encargaron de perfilar la poesía y el carácter del autor.

A la memoria y sus razones dedicó Benito de Lucas su intervención, en la que dio lectura a una serie de poemas escogidos de entre todas las épocas del medio siglo largo que lleva dedicado a la poesía. «Mi poesía se encuentra asentada en el hondo y ancho capo de la memoria», explicó el poeta, dejando claras las razones del título escogido para sus obras completas. Habló de literatura y de vida cuando indagó en el proceso creativo que convierte los recuerdos, escogidos y transformados, en versos con sentido: «El recuerdo es el guía, la memoria es la ciudad que se visita».

En un repaso escueto, pero significativo, hizo una lectura de poemas de amor, otros dedicados a la creación y otros autobiográficos, en los que tan a menudo está presente Talavera, en no pocas ocasiones a través de la figura del río a cuya orilla creció. Lo recordó el poeta Pedro J. de la Peña, autor del prólogo, que ha querido ampliar para darlo la extensión y el tratamiento de estudio: «Talavera está en todas partes y sino el Tajo, pero el Tajo también es Talavera». En este sentido, llegó a comparar esa dimensión local con la universalidad de Lorca, poeta de Andalucía. De la Peña habló de la amistad que le une al autor y de su calidad humana y literaria, de esta última en términos sumamente elogiosos: «Me he aburrido mucho más leyendo las obras completas de Neruda, que leyendo las de Joaquín Benito de Lucas».

El editor, Emilio Torné, explicó que se ha querido hacer un libro para leer, que lleva el número 105 de la colección de poesía de Calambur. «Aquí encuentran la obra de un poeta grande, y no caben muchos poetas grandes por generación», señaló para referirse a un autor, al que definió como local y universal.

«Me dirijo a un talaverano más que hace gala de serlo», le saludó el alcalde, quien recordando el título de hijo predilecto de Talavera hizo un guiño: «Joaquín es un buen hijo, lo dice su padre». Rivas agradeció al poeta su colaboración siempre que se le requiere y confesó que el Ayuntamiento, que ha colaborado con la edición, no ha querido dejar de implicarse a pesar de las apreturas económicas.

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La Tribuna de Talavera, 28-2-2010

Entrevista a Joaquín Benito de Lucas

«Cuando estás alegre vives y cuando estás triste escribes»

C.S. Jara

En el escenario familiar del salón de su casa de Talavera, Joaquín Benito de Lucas deja de ser el poeta consagrado que se ve bajo los focos. Con la misma facilidad, hace concesiones a la intimidad hogareña y a la personal: «Me he sentido abandonado por todo», confiesa. Sólo una lámpara ilumina la habitación, en la que empieza a caer la tarde. Su esposa, Françoise, ejerce de anfitriona y se sienta unos momentos a escuchar la entrevista que ha empezado de repente.


Es un autor con muchos vínculos literarios. La vida le ha cruzado con grandes poetas.
En la época de estudios coincidimos Eladio Cabañeros, Carlos Sahagún, Claudio Rodríguez y Francisco Brines y éramos inseparables. Tengo un artículo, aún no publicado, sobre la Escuela Poética de Madrid, donde hablo de esto, porque hay una serie de elementos comunes: el Adonais, salir al extranjero, la influencia de Dámaso y de Alexaindre.

¿Se encuadra en esa escuela?, porque no tiene generación. 
Siempre he dicho que era un poeta de la generación de los 50.

El prologuista de «La experiencia de la memoria» le deja fuera.
Porqué también he dicho que me movía en un terreno de nadie. Tengo la edad de Claudio Rodríguez, pero él gana el Adonais en el 53, yo lo gano en el 67. Empecé a publicar muy tarde y ese es el caso de la generación del 60; somos aquellos que teniendo la edad de los poetas del 50 hemos publicado con años de retraso. Mi primer libro, Las tentaciones, se publica en el 64, pero es que a partir de 1965 empiezan a publicar los novísimos, que son el escándalo poético, los que van a cambiar la literatura, aunque el proceso demuestra que no va a ser así.

Tiene además una vida académica muy activa.
Y eso puede ser también un problema dentro del mundo de la literatura, porque quizás no caiga bien entre algunos poetas que yo haga una edición de La Celestina, ¡qué coño pinta un poeta haciendo una edición de La Celestina!, o de Jovellanos, de Machado o que haya escrito de la poesía medieval. Me muevo siempre en el filo de la navaja y eso a mucha gente le jode un poco.

Pero a un poeta ese trabajo de investigación le enriquece.
Claro, claro, fíjate en la bibliografía de casi todos los poetas: han escrito libros, han ganado premios... Yo tengo tantos libros publicados de críticas o de historia de la literatura, como de poemas. Ahora tengo pendiente un libro, que estoy trabajando en él, que es Poesía y religiosidad en la edad media castellana. Desde el siglo XII, el Cantar del Mío Cid, hasta el siglo XV. Es mi tesis doctoral, que dirigió Dámaso Alonso en 1964 y ahora voy a rehacerlo y pienso que este año podré publicarlo, porque tengo contrato ya con la editorial.

¿Es muy constante escribiendo? ¿tiene mucho método?
Lo que necesito es estar solo y cuando estás solo se te ocurren cosas para escribir. Ha habido temporadas en que escribía por la noche, otras, por la mañana, pero estando solo siempre. Y sobre todo en situaciones de dolor o de reflexión profunda, o de ideas que te surgen, que son jodidas, porque cuando estás alegre vives y cuando estás triste escribes.


Lo que sí tengo es un método de trabajo, un horario. Tengo que ponerme un horario, no muy rígido, claro ya tampoco tengo la edad que tenía cuando lo cumplía rigurosamente (ahora me pregunto ¿para qué?). En la mesa de trabajo tengo el horario que por ahora no he cumplido, pero que pienso cumplir.

¿Cuántas cosas se van dejando sin cumplir?
Pocas. Hasta la correspondencia y eso que tengo un problema, porque quiero contestar a todo el mundo y a veces no puedo.

¿Cuántas cartas conserva?
Más de las que debiera. Aquí tengo un fichero de cartas, en Madrid tengo un cajón con muchísimas. Conservo muchas veces porque son amistosas, no tanto por el contenido como por la persona que la escribe. Tengo que hacer una limpieza de cartas, para saber qué tengo que conservar, pero es que… romper una carta de un amigo me da mucha tristeza, es como sino quisiera saber nada de él.

La amistad es importante en su poesía. Los afectos y eso se le acentúa con los años.
Es la concepción del desamparo que uno tiene. Yo me he encontrado desde niño como una persona desamparada y cuando he visto un gesto de amistad en alguien, me he aferrado a ese gesto. Por eso tengo ese valor de la amistad, te aseguro que no es literatura, yo me he sentido abandonado por todo, soy una persona que no he creído en nada, que la gente me ha distanciado, que se ha separado de mí.

Empezó muchas cosas tarde, pero en algún momento recuperaría el ritmo, porque ahora está a su tiempo.
(Risas) Yo he ido ganando permanentemente el tiempo que por una serie de razones de enfermedad, de situación económica, no tuve. Mi vida ha sido un esfuerzo personal. Si yo hubiera tenido una situación económica familiar normal, me hubiera quedado en Talavera, no hubiera ido a Damasco, no hubiera ido a Berlín, pero cuando en el 60 yo terminé la carrera, había que vivir. Es el problema de empezar las cosas tarde. En Berlín, menos aprender bien alemán, he hecho de todo. Allí gané el Adonais, hice las oposiciones para instituto, hice mi tesis doctoral.

Ha sido un poeta viajero.
Después de todos esos viajes, ya me gusta menos, ya he cumplido un poco ese proceso.
El poeta habla de sus viajes, de la India, en un escenario que acumula recuerdos de esos paseos por el mundo. Le flanquean una sisha a la izquierda y una representación india, parece que de Shiva, en el velador que le queda a la derecha. Sobre su sillón un recuerdo menos exótico, pero en cambio muy querido, hace más solemne la estancia, es el pergamino con el título de hijo predilecto de Talavera.
Tengo 75 años. Creo que soy muy mayor, ¿qué os parece? Yo no me siento viejo. En el fondo me encuentro todavía en disposición de escribir, tengo una serie de poemas inéditos.

¿Está escribiendo algún libro?
En principio son poemas sueltos. En las poesías completas incluyo algunos. Pero pienso seguir escribiendo porque encuentro motivos.

Uno de los autores que se citan en la solapa de este último libro hace una aproximación muy acertada a su poesía: clara, pero asentada en un trabajo férreo.
Lo decía alguien que conoce muy bien mi poesía, Manuel López Sánchez. No quiero pensar que quienes hacen una poesía diferente de la mía hacen peor poesía, mientras que muchos de ellos consideran que una poesía como la que hago yo es peor que la suya, pero bueno. Hay muchas formas de hacer poesía y muchas formas de utilización del lenguaje. A parte de que la poesía te permite trastocar la realidad. El poeta es un embustero, dice la verdad a medias, porque la memoria tampoco conserva la realidad tal como ha sido. La poesía inventa, tiene una capacidad de invención basada en unos elementos reales.

Es que la poesía es literatura.
Ese es el tema: es la transformación de la realidad en literatura. En Antinomia hay un momento que dice: si nuestra historia no es literatura, qué puede ser. Porque incluso los amores son literatura y lo que yo cuento en Antinomia son pura literatura.


Antinomia es uno de sus caprichos literarios, pero se ha dado varios: «Noces d’argent» o «El reino de la niñez».
No he tenido respeto a la literatura. Yo hago lo que quiero hacer en cualquier momento, sin duda. Es el único sitio donde yo ejerzo mi verdadera libertad, en la literatura.

¿Y qué le marca el uso del verso libre o rima?
Hubo un momento en que trabajaba mucho el verso asonantado y he hecho algún soneto, pero pocos. Me he encontrado más libre combinando formas métricas, pero liberándome de la rima, si acaso, asonante.

Los poetas no viven en el limbo, tienen preocupaciones de su tiempo. ¿Qué diferencias hay entre el Tajo que tan presente está en su poesía y el que ve ahora?
Yo es que ahora no podría escribir sobre el río, podría escribir un artículo quejándome de la situación en que se encuentra y todo eso o hacer una imagen de la vejez de un río que va muriendo lentamente. Lo veo como un problema puramente político, claro. Ríos como el Tajo, con tanta longitud, con tanto prestigio, con tanta riqueza, con tanta tradición, que lo dejen de esta manera es algo insólito. No quiero pensar en el Tajo de ahora, yo sigo pensando en el Tajo ideal de mi infancia.

Es usted un talaverano de sólida y activa militancia.
Lo he dicho muchas veces, no hablo de Talavera, hablo de mi vida, y como mi vida es Talavera. Me siento integrado en Talavera, hay veces que no podría vivir en dos sitios que no fuesen, por un lado Madrid y por otro lado Talavera, yo que he vivido en muchísimos sitios y en muchísimos países. Y poco a poco, a medida que va bajando el entusiasmo por la vida, creo que… «me moriré en París, en aguacero», decía Vallejo. Me moriré en Talavera, incluso sin aguacero (risas).

¿Tiende a venir cada vez más?
Sí, sí. Pero incluso para no ver a nadie. Para mirar desde la terraza. Talavera es algo que tienes enganchado a tu vida y de lo que no quieres ni puedes separarte. Te he dicho antes que era una persona completamente desprotegida, en Talavera encuentro protección, no porque la gente me conozca o me hable, sino porque el entorno me protege. Esa protección, histórica si quieres, de la memoria, de la experiencia de la memoria, es lo que te hace encontrarte bien, seguro, en un lugar concreto, y eso me ocurre en Talavera.


La experiencia de la memoria, sus obras completas. ¿La memoria es su gran tema literario?
Sin duda, siempre se conservan cosas. Cuando escribes poemas estás estrujando no diré la vida, pero sí la memoria. O mejor, lo que memoria guarda de lo que estás viviendo. Porque en el fondo lo que dices no es la verdad, la memoria falla, guarda una referencia del hecho que puede ser real o no. Unas veces porque la memoria guarda mal el recuerdo del hecho y otras por la capacidad creativa del poeta.

¿Es un hito personal?
A mí me da un poco de pena porque parece que es el testamento. Pero eso lo pensé después. Primero pensé que era el momento ya, por mi edad y por mi obra, que debería reunir mis obras completas, muchos de cuyos libros no se podían encontrar. Pero es una enorme satisfacción porque ves recogido un trabajo de muchos años.

También le prestigia como poeta, ¿no?
No a todos les publican las obras completas. No todo el mundo puede publicarlas, piensan en la calidad del poeta y en la posibilidad de venta, de negocio y en este caso han buscado el patrocinio del Ayuntamiento de Talavera. En este caso, el concejal de Cultura, Carlos Gil, ha sido muy generoso. Y no es la primera vez que el Ayuntamiento me ayuda.

¿En Talavera se siente querido?
«Querido y no querido por las calles, que digo en un poema. Me siento más querido por la gente que me conoce por lo que escribes o por lo que dice la radio o por lo que se habla de mí, que por ciertas personas que me conocen perfectamente. Cualquier éxito en el mundo literario, te crea un par de enemigos más, como mínimo.

Pues entonces este libro le va a crear más de dos.
Pues posiblemente, porque como son dos volúmenes.

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ABC Castilla-La Mancha, 8-3-2010

Joaquín Benito de Lucas: Obra completa

Ángel del Valle (Académico de Bellas, Artes y Ciencias Históricas de Toledo)

Lunes , 08-03-10

Joaquín Benito de Lucas (Talavera de la Reina, 1934) acaba de presentar La experiencia de la memoria, título que comprende su poesía desde 1957 hasta 2009. Calambur edita, el Excelentísimo Ayuntamiento patrocina y Pedro J. de la Peña prologa.

Talavera: activa, comercial, laboriosa, no peyorativamente fenicia, inquieta en su propio devenir histórico. Pero con fe, con emoción, con sensibilidad. En su matraz vierte Joaquín su palabra y la macera y se hace abanderado de su ciudad. No, no puedo enjuiciar críticamente su obra porque no tengo la preparación suficiente para ello; ni siquiera hablar de su poesía. Pero sí puedo referirme a él como talaverano.

Una obra la de Joaquín en la que hace bandera de mi mismo río, de mis mismos puentes, de idénticas calles; de la misma Fe en la Virgen de todos. En amigos comunes, más suyos que míos, sí, pero en muchos momentos compartidos y a los que retrata con las palabras que todos quisiéramos encontrar cuando lo intentamos...

Palabras que fluyen en su poesía tan musicalmente como las aguas del Tajo, de «su» Tajo, de «nuestro» Tajo. Que llevan engarzados los ruidos, los sonidos de nuestras calles a las que, como señala Abraham Madroñal, las universaliza desde sí mismas.

Joaquín viene a Talavera y se vuelca con ella y Talavera con él. Es Hijo Predilecto para premiar su predilección por su ciudad, nunca olvidada, siempre presente en el ritmo de su verso libre o en la maestría de sus metáforas esté dónde esté: en Damasco, en China, en Belén, en Berlín... Y Talavera le honra dando su nombre a instituciones y eventos. ¿Para cuándo un monumento compartido con Rafael Morales?

Pedro J. de la Peña destaca «la hipersensibilidad de Joaquín para tratar sus temas sobre la familia, su infancia, su río y su ciudad» y es esta misma sensibilidad la que abre las puertas de su corazón para entregarse a Talavera y para recibirla en una ósmosis permanente. Los Premios poéticos de los que es alma mater y el Ciclo de Poesía Actual, que tiene como marco a otra puerta siempre abierta a Talavera, la de la Galería Cerdán, son los máximos exponentes de lo anterior. Pero, asimismo, acoge en su casa a quien quiera acercarse buscando su consejo y su magisterio, con una disponibilidad intemporal… Y, François, dulce esposa de eterna sonrisa colgada en sus labios, en sus ojos, en su alma. A tenor de esto, recuerdo que, en mayo de 1998, en estas mismas páginas de ABC, yo venía a decir a «mis Cigüeñas del Tajo» refiriéndome a Joaquín, que «al hombre que baña sus sentimientos en el ritmo propio de su palabra, se le llama poeta, el cuál no guarda nada para sí, y se lo da a los demás para hacerse, cuánto más da, más poeta».

Talavera de la Reina, hidalga, leal y noble ciudad junto al río Tajo, de cristalinas aguas (¡qué tiempos aquellos!) y doradas arenas en palabras de Cervantes, siempre ha sido llevada por Joaquín como una antorcha en su poesía y la ha cantado con su palabra húmeda de arcillas y con los latidos enamorados de su río, sin acallarla nunca, mostrando siempre en alto a su maravillosa ciudad de las redes azules. La nuestra.