martes, 10 de mayo de 2011

Entrevista a Basilio Sánchez, Premio Avuelapluma de las Letras

Avuelapluma.es, 9 de mayo de 2011

“Cáceres es la escenografía sobre la que se construyen mis poemas”
“Los extremeños, por ciertos complejos seculares, solemos infravalorar lo propio. Por eso el reconocimiento de los tuyos es el que más se aprecia”.

¿Cómo se define? ¿Quién es Basilio Sánchez?
Alguien lo bastante normal como para ser consciente de sus limitaciones, que además de escribir está convencido de que el mayor mérito de un poeta es no parecerlo.

¿Cuándo y cómo empezó escribir?
Tendría 23 o 24 años cuando, un poco por azar, empecé a entrever la existencia de ese universo espiritual que los grandes escritores, pero también los grandes músicos y los grandes pintores intentan descubrir. Intuí que además de la realidad cercana en la que movía existía también el mundo de la imaginación y de lo misterioso. Un universo que el poeta Adam Zagajewski identifica con el mundo palpable y visible en el que nos movemos, pero atravesado por las sombras, por lo inmaterial y lo secreto. No sabía de qué manera estaban interrelacionados ambos reinos, pero lo imaginaba (y así lo expresé en uno de mis primeros poemas) como una ciudad dentro de otra ciudad. Una ciudad pequeña, la de la poesía, en la que yo paseaba con mis cosas a la vez que me cruzaba, sin verlos y sin que me vieran, con los habitantes de esa otra ciudad de lo real en la que vivían mis familiares, mis amigos y en la que yo mismo me preparaba las oposiciones a la especialidad o realizaba mis primeras sustituciones en los ambulatorios.

¿De qué obra de su carrera se siente más orgulloso?
Quizás de mi último volumen, Los bosques de la mirada, que recoge mi poesía escrita entre 1984 y 2009. Me siento relativamente satisfecho de cómo envejece esta en el tiempo y de cómo, con sus limitaciones y defectos, ha conseguido mantener su coherencia.

¿Qué retos le quedan por conseguir?
Uno intenta, antes que nada, ser feliz. Y en mi caso esta aspiración pasa necesariamente por la escritura y por su capacidad para intensificar la propia existencia, volverla hospitalaria. Más que un reto, me contentaría con poder seguir participando de lo que la poesía nos proporciona.

Avuelapluma le concede el premio de letras, ¿qué se siente al ser profeta en su tierra?
Los extremeños, por ciertos complejos seculares, solemos infravalorar lo propio. Por eso el reconocimiento de los tuyos es el que más se aprecia.

¿Qué le ha aportado Cáceres a su forma de escribir?
Mi escritura tiene mucho que ver con mi propia experiencia, y el mundo en el que vivo, enclavado todavía en la quietud del paisaje, es la escenografía sobre la que se construyen mis poemas. Me siento orgulloso de mi ciudad y de poder vivir en ella desarrollando mi profesión y mi actividad literaria. Aunque solo en algunos de los poemas aparece de forma explícita, es en este entorno en el que se surgen las palabras y su impronta es rastreable en todo lo que escribo.

El Premio Avuelapluma de las Letras lo tienen Sánchez Adaliz o Gonzalo Hidalgo Bayal, ¿qué le dicen estos nombres?
A los dos los conozco, aunque tengo una relación más cercana y afectiva con Gonzalo por cuestiones de afinidad literaria y amistad personal. Ambos, en sus estilos respectivos y escribiendo para lectores diferentes, son dos escritores magníficos de los que nos podemos sentir orgullosos. En una edición anterior de los premios Avuelapluma, fui el encargado de entregárselo a Sánchez Adalid; ahora lo recibo yo de manos de Gonzalo Hidalgo Bayal. La poesía, una vez más, como una cuña en medio de la prosa. Buscándose su sitio.

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