jueves, 7 de mayo de 2015

Noticia: Juan Carlos Mestre como autor invitado en la Feria del Libro de León 2015


El 16 de Mayo Juan Carlos Mestre estará firmando toda la tarde en la Feria del Libro de León como poeta invitado.

El diario local (Diario de León) ya ha anunciado dicha presencia en la Feria del Libro de León. Os mostramos lo que cuenta de Juan Carlos Mestre:

Poca literatura ‘de importación’. La Feria del Libro de este año tendrá un marcado tinte casero. Los escritores leoneses Julio Llamazares y Juan Carlos Mestre encabezan el cartel de una edición que contará únicamente con 19 casetas. Los libreros ‘plantarán’ sus tenderetes en la plaza de San Marcelo del 9 al 17 de mayo.

Con Julio Llamazares, que recientemente ha publicado Distintas formas de mirar el agua y la reedición de El entierro de Genarín, estará el ilustrador de este úlltimo título, Antonio Santos. Mestre, una de las voces poéticas imprescindibles, llega con su reciente Historia natural de la felicidad, una antología que recorre su trayectoria vital y creativa. El autor vasco Félix G. Modroño presentará en León la novela con la que ha ganado el Premio Ateneo de Sevilla, Secretos del Arenal, un fascinante viaje por la Sevilla y el Bilbao de los años 40. El veterinario leonés Gonzalo Giner, que coincidió con el anterior en la Feria del Libro de Huelva, firmará ejemplares de Pacto de lealtad. El autor de El sanador de caballos convierte nuevamente a los animales en grandes protagonistas; en esta ocasión, los perros.

El periodista del Diario de León Emilio Gancedo, que ya va por la segunda edición de Palabras mayores, dedicará su libro a los lectores de este recorrido por la memoria rural española.

Por la feria también desfilarán Tomás Sánchez Santiago, Ildefonso Rodríguez, Juan Carlos Ponga y el historiador Santiago Castellanos, quien considera que «la conquista y el saqueo de Roma por parte de los godos fue un shock psicológico tan grande que sólo se puede comparar con el 11-S: el sentimiento de vulnerabilidad por parte de una potencia que se ve atacada en su propio corazón». El catedrático de Derecho y ‘disidente’ de UPyD Francisco Sosa Wagner previsiblemente presentará en la Feria del Libro sus Memorias europeas» (insólitas en nuestro país por lúcidas y sin concesiones). La edición de este año también rescata ‘La feria nunca duerme’, dos itinerarios nocturnos —los sábados 9 y 16 de mayo, a las 9,15 horas—, por el ‘León tabernario’ y el ‘León desconocido’.

Noticia: Entrevista a José Manuel Lucía Megías por Los últimos días de Trotski, en ABC

Entrevista a José Manuel Lucía Megías con motivo de la publicación de Los últimos días de Trotski, un poemario “subyugante y originalísimo” al entorno de la figura de León Trotski. (ABC, 11 de abril de 2015)

El cervantista, filólogo y poeta publica «Los últimos días de Trotski», un libro subyugante y originalísim


José Manuel Lucía, poeta y filólogo, Vicedecano de la Facultad de Filología de la Complutense, y uno de los cervantistas más reputados del planeta, aún tiene tiempo de trazar de madrugada versos conmovedores y subyugantes. Como los que recoge en su nuevo libro, «Los últimos días de Trotski» (Ed. Calambur), un poemario sorpendente en el que dibuja un perfil humano y sufriente del que fuera mariscal de mariscales del Ejército Rojo y víctima entre las víctimas del terror de Stalin.

- Con todos los personajes que existen en la Historia, ha elegido versificar la vida de Trotski. Es usted un valiente.

- No crea, siento más bien que él me ha elegido a mí. Y no es presunción por mi parte. Comencé a escribir sobre él y al hacerlo me di cuenta de lo poco que sabía de Trostki, de cómo me habían servido hasta el momento los brochazos de su mito, los datos aislados y poco enhebrados de su biografía mal conocida y peor explicada. Y comencé a leer sobre él. De una manera desordenada, de una manera casi suicida, con la pasión de quien está detrás de algo. Y detrás estaba León Davídovich, el hombre, con sus sombras, sus miserias y sus grandezas diarias. Y entonces no pude dejar de escribir. Lo que iba a ser un poema ha terminado siendo un libro de poesía. En algún momento de la escritura me sentí más copista que autor. Pero ese es otro cantar, que tiene que ver mucho con la fascinación de un personaje como Trotski.

- ¿Fue una revelación del tipo San Pablo camino de Damasco?

- Más que una revelación fue un camino. Comenzó una mañana en México, en su casa en la calle Ávila de Coyoacán. Mientras que el guía explicaba cómo había sido asesinado en su despacho, yo me dije: «Tengo que escribir sobre este despacho, sobre el tiempo detenido en el despacho de Trotski…». Allí, encima de la mesa están sus libros, sus notas, sus citas apuntadas en el calendario, las plumas, el dactilógrafo, el busto de Lenin, sus libros… ahí estaba él, segundos antes de recibir el golpe cobarde del piolet. Y a los meses recordé aquella sensación y escribí un primer poema (el último del libro, por cierto)… y entonces comencé a darme cuenta que no era suficiente, que tenía que saber más y más… Como un buen líder, Trotski no da respuestas: te hace plantearte las preguntas adecuadas.

- Leyendo su libro, Trotski parece un héroe griego, castigado por los dioses de la represión estalinista.

- Algo de eso hay, de un héroe griego que lo ha tenido todo, incluso la soberbia de no darse cuenta de su propia caída. Trotski lo tuvo todo, estuvo al lado de Lenin y su mano era capaz de mover el destino del Ejército Rojo. Era brillante. Nadie quedaba indiferente ante su palabra, ante sus arengas. Pero fue un mal estratega en un tiempo de estrategias complejas. Pensó que en la industrial Alemania estaba el campo propicio para la revolución proletaria, y terminó triunfando en el territorio más feudal de toda Europa, Rusia. Creyó que iba a ser el sucesor de Lenin y nunca valoró en su justa medida la sombra asesina de Stalin. Y lo pagó caro. Bien caro: se quedó sin revolución, sin tierra, y sin visado. Como «planeta sin vida» fue conocido en su tiempo. ¿Qué más se quiere para construir un mito? Una muerte… pero a eso ya llegaremos.

- ¿Stalin es como Zeus, pero en chungo?

- Sin Stalin, el mito de Trotski nunca se hubiera consolidado. Stalin necesitaba acabar con Trotski pues él representaba lo que la revolución comunista hubiera podido ser, lo que podría ser de no haber existido Stalin, el gris de Stalin. Y lo borró de la historia de Rusia como lo hizo de las fotografías en que aparecía junto a Lenin en los momentos previos de la Revolución. Trostki, como tantos otros héroes de la Revolución Rusa del 14, fue declarado Enemigo del Pueblo. Y a pesar de los años, a pesar de todo lo que hoy sabemos, el nombre de Trotski todavía no es pronunciado por los líderes de la antigua URSS. La sombra de Stalin sigue siendo muy alargada.

- Este Zeus, además le echó del Olimpo, en el exilio Trotski parecía Prometeo, una y otra vez subiendo la montaña de la Revolución.

- Un Prometeo con muchos rincones y esquinas. Un Prometeo con varias caras y muchas soledades. La Revolución Permanente, la Cuarta Internacional fueron sus instrumentos de lucha, de resistencia. Pero cada vez más solo. Y de nuevo la soberbia. El enfrentamiento con los compañeros europeos que no admitían su intransigencia, que temían más la sombra de Stalin y su sistema represor que los sueños revolucionarios de Trotski; la soledad que le iba alejando de todos y que no encontraba un espacio donde vivir. Turquía le termina echando, Francia le admite pero con la condición de su silencio; Noruega termina por considerarlo una persona peligrosa y convierte su casa en una cárcel… Cada vez que Trotski habla, las alarmas de la política europea se ponen en funcionamiento. Pero ni Francia ni Noruega pueden estar muy contentas de su comportamiento en los años previos a la Segunda Guerra Mundial, al poder que le dieron a Hitler, que se hizo fuerte en la debilidad de las potencias aliadas. ¿Quién iba a querer a Trostki cerca, a un Trotski que era conciencia viva de su época?

- A Trotski hoy le llamarían populista y antisistema…

- Y quizás lo era… o quizás hemos perdido el valor de las palabras. Pues claro que Trotski era populista, es decir, alguien “relativo o perteneciente al pueblo”. Y claro que era antisistema, contra ese sistema absurdo que permitió que se considerara una elección democrática la subida de Hitler al poder, de los acuerdos entre Hitler y Stalin (la mayor traición a cualquier sueño revolucionario proletario). Y hoy en día se hace necesario reivindicar ser del pueblo e ir contra los sistemas.

- Además, este libro es la historia de un gran amor, el del líder del Ejército Rojo por Natalia.

- Trotski sin Stalin no hubiera podido construir su leyenda, su mito. Trotski sin Natalia no hubiera podido vivir, sobrevivir. Ella lo era todo para él porque era su sombra, era su amanecer, era su sustento porque ella creía en él, creía en su obra, en su misión… y en esa creencia ella fundó su vida y sacó fuerzas para ir viendo morir a todos sus hijos por seguir la estela del padre. Aquí sí que se puede hablar de una heroína, una verdadera superviviente.

- Pero muchas veces parece un amor a lo Neruda, «me gustas cuando callas porque estás como ausente…».

- Ella tenía claro que era la sombra de Trotski, esa sombra que parece transparente, pero que se sabe, y es, tan necesaria… Sin ese apoyo, ese apoyo en el exilio, en el encierro, en el frío de las casas que habitaron y el de un corazón como el de Trostki hecho para amarse a sí mismo, a su misión en el mundo, sin Natalia, Trotski quizás se hubiera quebrado antes de tiempo.

- ¿Y qué pinta en todo esto Frida Kahlo?

- Frida era vida, la vida exuberante, la que hace volver a brotar la energía en las venas agotadas por el esfuerzo. Frida era lo prohibido y, por tanto, lo deseado: la mujer de Diego Ribera, la persona que había intercedido con el presidente mexicano Cárdenas para hacer realidad su exilio en Coyoacán; era quien había abierto las puertas y las ventanas de la Casa Azul. Pero Frida era también la coleccionista de amantes… ¿y cómo dejar escapar una pieza tan suculenta como uno de los padres de la Revolución Rusa? «All my love» se decían cuando se despedían, como adolescentes, como el adolescente que nunca fue Trotski.

- ¿No será que Trotski era un poquito machista?

- Quizás era una persona deseosa de amar… y de ser amado. Y a veces el amor de siempre se necesita cambiar por un amor de lejos… Pero al final, Trotski fue abandonado. Por Frida (que confiesa a una amiga que nunca tenga a un viejo de amante), por Natalia, que se siente traicionada. Y son muy interesantes las cartas que Trotski le envía a Natalia para que vuelva a su lado, y que solo desde hace unos años se conocen. Primero comienza con la lamentación y la culpa; luego sigue con el deseo sexual describiendo escenas que uno nunca pensaría que pudiera tener como protagonista a ese anciano detrás de sus gafas redondas; y termina por atacar en la parte que a Natalia le convence para volver con él: sin Natalia, sin su Natalia no es capaz de escribir.

- También era un tipo al que admiraban muchos intelectuales, como unos cuantos surrealistas, como Breton, quizá uno de los primeros en adivinar lo que era el terror estalinista, Kolimá y el Gulag.

- Una admiración de un mundo que se pensaba que estaba por construirse, que era posible soñar en revoluciones que devolvieran la esperanza a la Humanidad. Sueños convertidos en pesadillas. Trotski y Breton llegaron a escribir un «Manifiesto por un arte independiente revolucionario», en el que luego Diego Ribera estampó su firma. «La independencia del arte –por la revolución. La revolución –por la liberación definitiva del arte”. ¡Qué actuales siguen siendo todavía estos presupuestos, qué necesarios estos manifiestos!

- ¿Al escribir un libro de estas características hay que guardar las distancias o hay que meterse hasta las últimas consecuencias en las tripas del personaje?

- No sé cómo hay que escribir un libro así porque nunca tuve intención e hacerlo. Nació de lecturas y de una escritura desordenada, caótica que, con el tiempo, fue llenándose de luz y de orden. Lo que sí que tuve claro a medida que iba escribiendo es que se imponía la primera persona: una personalidad tan arrolladora como la de Trotski no se deja escribir desde la distancia de un narrador… solo unos pocos versos se han mantenido en la barrera del observador. El resto se han llenado de barro, de vida, de una vida que yo he imaginado. Esa vida de papel, de sueños en la que vivió el propio Trotski y que le reprocharon muchos de sus amigos y familiares.

- ¿Fue Trotski un poeta frustrado?

- Como revolucionario que fue, como soñador de un nuevo mundo, como defensor del «claro y brillante futuro de la Humanidad» Trotski fue un poeta. Quizás no escribiera en verso, pero lo cierto es que la construcción de su vida es un buen poema épico. Que acaba con un último gesto grandioso, que le afianza como mito: el grito, el revolverse contra su asesino que ha dudado una décima de segundo antes de asesinarle. Ese grito, el famoso grito de Trotski, sin duda, es uno de los versos más desgarradores que nunca se hayan escrito.

- ¿Han cambiado sus intenciones de voto después de escribir este libro apasionante y apasionado?

- Comencé a escribir sobre Trotski como una obsesión: la imagen del político que es coherente, fiel a sus ideas, frente a nuestra clase política –y no pienso solo en la española- que es capaz de cambiar de idea como de camisa o de restaurante. El político que es capaz de sacrificar su vida, la vida de sus seres queridos por defender sus ideas, esas ideas que mejorarán el mundo… al menos lo harán un poco mejor… pero poco a poco, también se me presentó en Trotski el intransigente, el soberbio, el que no aceptaba una crítica porque se consideraba poseedor de todas las verdades, el que no era capaz ni de escuchar a su propio hijo, que terminó muriendo solo en un hospital en París… ¿el famoso término medio? No me cabe duda de que la revolución es necesaria… pero quizás no haya que pensar en una revolución llena de líderes, de estructuras, de medios de sumisión o de comunicación, sino más bien en una revolución permanente en nuestras vidas… lejos de las estructuras del poder, haciéndolas más a nuestra imagen y semejanza y no alejadas de quienes son su razón de ser.

- Quizá es que la única Revolución en la que podemos creer es la poesía…

- Y la poesía puede ser voz de tantas revoluciones, pues, como diría el siempre admirado Cervantes, la épica bien puede escribirse en prosa como en verso… ¡hagamos el esfuerzo de poner algo más de poesía en nuestras vidas, ya que la prosa no nos está dando ningún resultado!

All my love!

¡Qué alejadas están las miradas de Frida y de Natalia!

¡Qué abismo de juventud ofrecen las pupilas incendiarias de Frida, de una Frida de

acero y de viento, y de olores nuevos, sabores que forman parte de los

sacrificios aztecas!

Natalia me mira y me siento atrapado en su mirada de siglos, de manos

compartidas y de pan escaso en las interminables noches de exilio.

Natalia me mira y me siento en su mirada tranquilo, viejo, acompasado a los años y

las costumbres compartidas.

Frida me mira y siento rejuvenecer de nuevo mi sangre revolucionaria en el

espasmo de todos mis miembros.

Frida me mira y me faltan las palabras, todas las palabras.

Por primera vez en mi vida.

Sin sangre.

Sin tinta.

No hay recuerdos, no hay penurias, solo libros compartidos y mis mensajes de

amor atrapados entre sus páginas.

Natalia me mira y me siento fuerte, de nuevo Trotski.

Frida me mira y dejo de ser yo, el viejo Trotski de ahora y me imagino a los dos

tumbados en su cama de espejos multiplicando sus caderas en mis renovados

jadeos.

¡Qué lejos estoy de las miradas de Frida y de Natalia!

Con una vivo y con la otra,

sueño.


de noche,

Podéis encontrar la entrevista en ABC

miércoles, 6 de mayo de 2015

Novedad: Biblioteca de Autógrafos Españoles, IV. (Siglo XIX) de Pablo Jauralde Pou

Biblioteca de Autógrafos Españoles, IV. (Siglo XIX) Edad de Oro (dir. Pablo Jauralde)
Biblioteca Litterae. 270 p.  15.6x24 cm.
ISBN: 978-84-8359-260-1
PVP: 24 €

La carrera de fondo iniciada, allá por el año 2008, por el grupo de investigación Edad de Oro en su labor de recopilación de los manuscritos autógrafos de multitud de autores en lengua española continúa aún hoy en marcha. En esta ocasión, toma el relevo este cuarto volumen de la Biblioteca de Autógrafos Españoles, dedicado en exclusiva al siglo xix. De esta manera, el curioso lector que ya se acercó a los volúmenes anteriores podrá observar el salto en la evolución de la caligrafía de los padres de la novela decimonónica o de los poetas y dramaturgos románticos, mucho más cercana y comprensible al receptor de nuestro tiempo. Dicha cercanía ha facilitado en gran medida el trabajo paleográfico de los investigadores, a la par que ha centrado su interés en cuestiones próximas, en algunos casos, a la grafología. Pablo Jauralde, al frente de Edad de Oro desde hace casi treinta años, ha dirigido nuevamente el esfuerzo de jóvenes y veteranos filólogos en la búsqueda y estudio de los autores que en este volumen se presentan.

martes, 5 de mayo de 2015

Novedad: Biblioteca de Autógrafos Españoles, III. (Siglo XVIII) de Pablo Jauralde Pou

Biblioteca de Autógrafos Españoles, III. (Siglo XVIII)
Edad de Oro (dir. Pablo Jauralde)
Biblioteca Litterae. 190 p.  15.6x24 cm.
ISBN: 978-84-8359-351-6
PVP: 20 €

Este tercer volumen de la Biblioteca de Autógrafos Españoles continúa una colección que busca atraer tanto a investigadores como a amantes de la literatura hacia el universo de la escritura autógrafa en las letras hispánicas. El tomo que el lector tiene en sus manos recoge muestras caligráficas, estudios y retratos de algunos de los autores más representativos del llamado Siglo de las Luces. Proseguimos así el camino emprendido en los dos volúmenes anteriores, dedicados a los siglos XVI y XVII, que sigue con una cuarta entrega sobre el siglo XIX. Las páginas aquí contenidas son el resultado del trabajo de Edad de Oro, un grupo de jóvenes y veteranos filólogos e historiadores dirigido por Pablo Jauralde Pou que se ha ocupado en las últimas décadas y se sigue ocupando actualmente del estudio y de la difusión de nuestros clásicos.

Novedad: Cuba y la guerra civil española de Niall Binns, Jesús Cano Reyes y Ana Casado Fernández

Cuba y la guerra civil española
La voz de los intelectuales
Introducción, estudio y edición
Niall Binns, Jesús Cano Reyes y Ana Casado Fernández
Hispanoamérica y la guerra civil española. 788 p. 15.5x24 cm.
ISBN: 978-84-8359-355-4
PVP: 35 €


De ningún país de América Latina llegaron tantos voluntarios a la guerra civil como de Cuba; quizá en ninguno se viviera el conflicto español con tanta pasión, y en ninguno se ha mantenido tan viva la memoria de esa guerra como en Cuba. Este libro estudia el impacto de la contienda española en más de ciento cincuenta escritores de la isla. Algunos eran intelectuales ya consagrados, que viajaron a España como periodistas o delegados al Congreso de Escritores Antifascistas. Otros eran diplomáticos que se convirtieron a la fuerza en testigos privilegiados de la guerra, responsabilizándose en la protección de ciudadanos cubanos y españoles que buscaron refugio en la Embajada de Madrid. Otros varios de ellos ya residentes en España lucharon en defensa de la República y dejaron testimonio escrito de su participación en el conflicto. Muchos más respondieron desde la isla a las noticias que llegaban desde la Península, tomando posición ante la guerra más mediática que había conocido la Historia mediante columnas periodísticas, ensayos de opinión, poemas y narraciones que destilaban fervor ideológico (a favor o en contra del fascismo, del comunismo), indignación rabiosa (por la muerte de Lorca o las víctimas de los bombardeos franquistas) y una carga profunda de solidaridad ante la tragedia.