lunes, 4 de enero de 2016

Reseña: Cuba y la guerra civil española, por Milena Rodríguez


Reseña de Milena Rodríguez Gutiérrez, en la revista LETRAL

foto de Jesús García Latorre,
http://wdb.ugr.es/~milena/



Desde hace varios años, un equipo de investigadores dirigido por el profesor de la Universidad Complutense Niall Binns viene trabajando en un valioso proyecto: rastrear la memoria y el papel de los intelectuales hispanoamericanos en la guerra civil española. Se trata de un proyecto muy ambicioso, pues Binns y su equipo se han propuesto no sólo una aproximación de conjunto a este tema, sino, sobre todo, un recorrido particular, profundo y detallado por cada uno de los países hispanoamericanos. Resultado de esta investigación ha sido la edición de varios volúmenes que recogen los documentos escritos en diversos países: Ecuador, Chile, Perú y Argentina, publicados en la editorial Calambur, dentro de la colección “Hispanoamérica y la Guerra Civil española”, creada por el propio Binns.



Este año, Binns, junto a Jesús Cano y Ana Casado, acaba de editar el volumen correspondiente a Cuba. Se trata de una edición de casi 800 páginas, dedicada a uno de los países hispanoamericanos con mayor presencia e implicación en la contienda española, sobre el que escriben los propios editores: “de ningún país de América Latina llegaron tantos voluntarios a la guerra civil como de Cuba [más de mil, se indica en otro lugar]; en ninguno, quizás, se viviera el conflicto español con tanta pasión, y en ninguno se ha mantenido tan viva la memoria de esa guerra”. El volumen cuenta con una extensa introducción que lleva a cabo una labor loable: situar el complejo contexto histórico‑político de Cuba durante los años previos a la guerra, describir la amplia comunidad de españoles residentes en la isla en esas fechas, y ofrecer un balance de las dos posiciones mantenidas por los intelectuales: la defensa de la República, o el apoyo al franquismo. A continuación se recogen los escritos de autores individuales y, también, editoriales u otros documentos de las publicaciones cubanas de la época que dedicaron una atención sostenida a este acontecimiento histórico, como las revistas Bohemia y Mediodía o el periódico Pueblo.



Los editores no se limitan a reproducir los documentos, sino que los acompañan de notas eruditas, en las que ofrecen una amplia y muy documentada presentación de los autores y materiales recogidos. Estamos ante un libro donde el protagonismo lo tienen los textos y documentos, y en el que, siguiendo la perspectiva de los estudios culturales, se han incluido, junto a los específicamente literarios, documentos periodísticos, o incluso otros cuyo valor reside en su carácter histórico. Esta circunstancia confiere al volumen una gran riqueza y permite a los editores trazar un panorama muy completo en torno a las posiciones de la intelectualidad cubana del momento, entendida en su sentido amplio. Aquí están, desde luego, los intelectuales cubanos que más reflexionaron en torno a la guerra civil española y se posicionaron en defensa de la República (Carpentier, Guillén, Marinello, Pablo de la Torriente Brau, Chacón y Calvo, Carlos Montenegro, Lino Novás Calvo, Mirta Aguirre, Teté Casuso); pero también otros, cuyos escritos resultan mucho menos conocidos, como Virgilio Piñera, Emilio Ballagas, Gastón Baquero, Jorge Mañach, Fernando Ortiz o Fina García Marruz. Junto a ellos, figuran los propios voluntarios (Policarpo Candón), o figuras políticas (Fulgencio Batista o Eduardo Chibás), o los hispano-cubanos o exiliados españoles residentes en la isla que dieron a conocer sus posturas políticas en publicaciones cubanas (Luis Amado Blanco, Alberto Bayo, Manuel Millares Vázquez). Volviendo a los textos, habría que decir que estos abarcan casi todos los géneros literarios y muchas tipologías discursivas: la poesía, la epístola, el relato, el artículo periodístico, la novela, el teatro, el discurso político, la crónica, la entrevista, el diario, la canción, el manifiesto, la alocución radial, y hasta la encuesta y el telegrama; aunque predominan los artículos periodísticos y los poemas. A pesar de la extensión del volumen, la abundancia del material no permitió a los editores recoger todos los documentos existentes, por lo que en numerosos casos, los documentos que se reproducen constituyen sólo una muestra de lo escrito sobre este asunto por un determinado autor. La diversidad de aristas que contemplan los documentos es también notable; encontramos, por ejemplo, el lamento por la muerte de un amigo; la denuncia de los horrores de la guerra, donde la inocencia y el sufrimiento de las víctimas infantiles ocupa un lugar central; la arenga o el panfleto en apoyo de uno u otro bando; la exhortación a la ayuda material al pueblo español; la descripción de la dramática situación en ciudades como Madrid o Barcelona; o el homenaje a Federico García Lorca (casi un subgénero entre los materiales recopilados), a Antonio Machado, a Miguel Hernández o a León Felipe.




Numerosos hechos que nos dan a conocer estas páginas ejemplifican inequívocamente esa pasión cubana ante el conflicto a la que se refieren los autores del volumen. Menciono dos: la labor de la denominada Asociación de Auxilio al Niño del Pueblo Español (que va apareciendo una y otra vez a lo largo del estudio), que funcionó en Cuba desde 1937 a 1939, y cuyo órgano oficial fue la revista ¡Ayuda!; una asociación que llegó a tener 300 mil socios en la isla y que creó en Sitges, en 1938, con sus propios fondos, un refugio para niños, la Casa-Escuela “Pueblo de Cuba”. O la encuesta que llevó a cabo la revista semanalBohemia durante varios meses de 1937 y que entregó una “Boleta de las Simpatías en la Guerra de España”, donde los lectores debían elegir, marcando con una cruz, si se sentían afines a los “Leales” o a los “Rebeldes”, y en la que añadían también comentarios; una encuesta que llegó a asombrar y a desbordar a los editores de la revista por la enorme cantidad de respuestas recibidas, que llegaron a ocupar hasta ocho páginas de la publicación, y en la que fueron mayoritarias las simpatías hacia los “Leales”.




Estamos, sin duda, ante una investigación rigurosa y ante un aporte de gran valor y utilidad en diversas direcciones: la contribución a la documentación en torno a la Guerra Civil; pero también a la historia de Cuba y del pensamiento en la isla, no sólo alrededor de la contienda española, sino de la propia idea de España. Entre otras reflexiones, la lectura de estos documentos nos hace preguntarnos por las causas de la “pasión cubana” ante el conflicto. Y la respuesta, creo, no es sólo una. Influyó la frustrante situación política en la isla, que hizo poner las energías en otras latitudes. Pero también ofrece algunas claves el poeta Emilio Ballagas en su artículo dedicado a León Felipe; texto que me hace recordar el espléndido ensayo de Moreno Fraginals Cuba/ España. España/Cuba que, aunque no se centra en este período histórico, proporciona, acaso como pocos libros, numerosos elementos para explicar las relaciones entre ambos países. Dice Ballagas: “España nos conquista ya por la tragedia de su pueblo ejemplar y por el amor de sus mejores hombres. Una conquista sin la espada y sin ese revés de la cruz que ocupa el Diablo”.


Para seguir leyendo, véase revista LETRAL, nº 15 (2015).

Reseña: Perú y la guerra civil española, por Julio Isla Jiménez

Esta reseña fue publicada en el nº 6 de la revista peruana LUCERNA. REVISTA DE LITERATURA, en diciembre de 2014.


En los conflictos bélicos en los que una nación ataca a otra para apropiarse de sus recursos o de su territorio no existe, por lo general, mayores problemas para identificar al agresor y al agredido y saber de qué lado se encuentra la justicia. Pero las cosas no resultan tan claras en el caso de las guerras civiles. Al tratarse de una "disputa de familia" en la que se enfrentan bandos que comparten una historia, una lengua y un territorio comunes –y seguirán compartiéndolos al final de las hostilidades–, se hace más difícil comprender el origen y las causas que empujan a la lucha fratricida y determinar quiénes son las víctimas y los victimarios. Como la guerra civil se produce no por meras diferencias ideológicas, sino como resultado de tensiones sociales largamente acumuladas cuya resolución, al no poder alcanzarse por la vía política, deben dirimirse por las de hecho, involucra a la sociedad entera, acentuando sus divisiones y polarizando en grado extremo las facciones en conflicto. Y aunque ambas guerras, la externa y la interna trastornan profundamente a las naciones, el trauma colectivo por excelencia lo constituye, como señala Peter Waldmann, la guerra civil, ya que tiene su origen en la ruptura de la cohesión interna de la sociedad y puede derivar incluso en su disolución.

Por ello, por tratarse de un fenómeno difícil de comprender y porque sus efectos se prolongan muchos años después de terminado el conflicto, siempre será útil toda aproximación que nos ayude a entender las razones y sinrazones que lo originaron. Y no hay mejor material de reflexión que el cotejo de documentos de la época en que se plasmaron las diversas reacciones generadas por la guerra. Este es el propósito que inspira Perú y la guerra civil española. La voz de los intelectuales (Madrid, 2013), tercer volumen de la colección “Hispanoamérica y la guerra civil española”, proyecto editorial que, como ya indica su título, busca documentar las manifestaciones artísticas e intelectuales que el conflicto ibérico (1936-1939) suscitó en los escritores de nuestro país. Como se encarga de mostrar Olga Muñoz, autora del prólogo y de la edición y recopilación de los textos, el curso de los acontecimientos de la guerra fue seguido con el más vivo interés por los intelectuales peruanos, que vieron en el destino de España, un reflejo de lo que sería la situación política nacional de triunfar uno u otro de los bandos enfrentados.


Por ello, la guerra tuvo en el Perú el efecto de exacerbar las tensiones que ya se vivían desde hace décadas y de partir las aguas de la intelectualidad peruana en dos frentes irreconciliables: los que defendieron la República y los que hicieron lo propio con la causa nacionalista. El libro otorga una amplia cobertura a ambas posiciones y lo primero que salta a la vista es que, a pesar de que posturas de apoyo como la de César Vallejo alcanzaron una resonancia ética y estética universales, y de que las producciones artísticas más logradas estuvieron inspiradas por los ideales de la República, la actitud más generalizada entre la intelectualidad peruana fue la de ver en el triunfo del fascismo español una consolidación de los valores tradicionales hispánicos enarbolados por los sectores peruanos más conservadores.
Como se puede comprobar a través de las múltiples editoriales recogidas en este volumen, esta fue la posición casi unánime de la prensa peruana y de la mayoría de escritores e intelectuales cercanos al poder. La minoritaria postura disidente, debido al clima represivo que asfixiaba toda muestra de simpatía hacia la causa republicana, tuvo que expresarse desde la clandestinidad o el exilio. Es paradigmático el caso del boletín del Comité de Amigos de la República Española (CADRE), editado por Manuel Moreno Jimeno, Emilio Adolfo Westphalen y César Moro y publicado de manera anónima, cuyas cuatro ediciones conocidas Muñoz incorpora en su totalidad. En el lado republicano destacan, asimismo, los aportes de Xavier Abril, Luis Alberto Sánchez, Magda Portal, entre otros. En el volumen, la parte del león se la lleva, como era de esperarse, César Vallejo, no solo con España, aparta de mí esta cáliz, incluido en su integridad, sino con cartas, discursos y manifiestos en los que el poeta peruano manifiesta su adhesión sin reservas a la causa republicana. Y aunque, como recuerda la autora, los intelectuales peruanos partidarios del nacionalismo español carecieron de

figuras del talento y de la talla de los que apoyaron a la República, no fueron menos activos ni entusiastas en promover la causa del franquismo en el Perú, ya sea pergeñando indigestos poemas de circunstancias que hoy no tienen mayor valor que el documental, ya sea a través de reflexiones no menos sinceras que las de sus pares republicanos, como es el caso de los escritos de Felipe Sassone y de José de la Riva-Agüero.


Más allá de su indudable valor bibliográfico –al poner en circulación textos de otro modo inaccesibles– un volumen y un proyecto como este adquieren una significación que va más allá de lo histórico y lo literario. Desde el punto de vista de los directamente involucrados en la guerra, sirve al mismo tiempo como ejercicio de la memoria y material para la refl exión y el debate para que una calamidad como aquella no vuelva jamás a repetirse. Desde nuestra orilla, los testimonios aquí recopilados nos sirven para comprobar el gran sentido de solidaridad que un puñado de intelectuales peruanos fue capaz de expresar, en su hora más crítica, por aquella nación con la que tantos lazos históricos nos unen y de la que tanto nos habíamos distanciado.

Novedades: Morada, de Esther Ramón

Ya está aquí Morada, el nuevo libro de Esther Ramón, ganadora del Premio Ojo Crítico 2008.




Novedades: Bibliotecas y librerías en la España de Carlos V ya en librerías

Ya está en las librerías el nuevo título de Biblioteca Litterae Bibliotecas y Librerías en la España de Carlos V, una magnífica obra de referencia dirigida por el catedrático José María Díez Borque.



miércoles, 7 de octubre de 2015

Noticia: Reseña de La hija del Capitán Nemo, de Cecília Quílez, en la revista Leer

La memoria salina



El otoño es la playa en la que naufragan las olas del verano. A ras de la arena también muda de piel la piel del mar que fue saliva encrespada, antes de emprender serena un nuevo viaje. No hay mejor estación que el otoño para La hija del Capitán Nemo. No se trata de una ca- racola con forma de libro que susurra a los oí-
dos la fiebre de la edad de las sirenas o los peligros de las legen- darias olas negras. Tampoco es una mujer liberada por Verne del exilio submarino. La hija del Capitán Nemo es la voz supervivien- te de una poeta, con muchas mareas tatuadas, que narra al padre su naufragio del amor y del universo cotidiano. Lo que sucede cuando se rompe un vaso de hielo en cristales que cortan enaje- nados. Le cuenta al padre, con el lenguaje profundo de los sím- bolos, sobre las islas en las que llorar la derrota del cuerpo, acerca de los días en los que la felicidad se anheló eterna, de los sargazos enredados en el atlas carnal, de las manzanas del engaño, sobre la añoranza del mapa mundi de Copérnico. Una voz herida que se cose a sí misma el desgarro de la pérdida y su eclipse, la grieta abierta en el mar donde también naufraga un ángel haciendo surf entre las olas.

NARRA SU DOLOR Y LA SAL QUE LO CICATRIZA, la hija de Nemo, al padre de sus lecturas y de su infancia, maestro de los ar- canos y de las fábulas de las que nacen las palabras y sus miste- rios. Al sabio navegante, del que ella es eco y a la vez origen de la palabra, del que aprendió a olvidar las preguntas que lloran, a in- ventar pájaros, a saber que un poeta nace de espaldas y escribe con sed de cualquier cosa. Después de todo, como dice Cecilia Quílez, la hija de Nemo, el poema es siempre un sacrificio. Y tam- bién un cuaderno de bitácora, escrito de fuera hacia adentro, so- bre las sombras de sus entrañas y de cómo enfrentarse al vacío, a lo que le sobra y le falta, al exceso de equipaje, al corazón sub- acuático del no ser, a liberarse del silencio y sus despojos a lo lar- go de un poema autobiográfico, fragmentado y descendiente de los libros en los que esta Hija de Nemo aprendió a vestirse de lar- go, el cuarto día después de un mal ácido, en la posada del dra- gón. Islas del mapa poético con el que Cecilia Quílez ha ido cons- truyendo su cartografía de lo efímero de un detalle, del instante en el que el tiempo se agota o se sobrevive, la reivindicación de la mujer como una voz entre la renuncia y el atrevimiento, y de las que resulta la experiencia femenina de la realidad, rebelde en la conciencia y la palabra sobre las versiones prohibidas o jerarqui- zadas de los hechos. No faltan el amor y el escozor, la lucha y la superación en su forma de hacer una poesía independiente y combativa al sacudirse a sí misma y desnudar el secreto de hacer equilibrio entre el yo y el otro que sucede en el alambre de los versos. Esa delgada línea sobre la que ser una bailarina con esca- fandra o una mujer que se sabe despierta en todos los idiomas, incluido el del agua bajo el agua.

DE CADA COSA HA CONTADO EN SUS LIBROS los significa- dos, las intemperies sus curaciones y metamorfosis, con la voz interior y la voz carnal, discutiendo y reconciliándose en un pac- to. Una poesía moviéndose siempre hacia adelante entre el sim- bolismo y lo real, entre lo íntimo y lo cotidiano, entre lo metafísi- co y lo doméstico, entre el pop y el surrealismo, entre el expresio-
nismo confesional de lo autobiográfico y el ex- presionismo melancólico al uso de Gamoneda, sujeto por tanto al sentimiento centrípeto de los sucesos interiores. Estas son las raíces del estilo, las cicatrices y las escamas plateadas que luce esta hija del Capitán Nemo, para quien la poe- sía es siempre carnívora, un conjuro que nos empuja en tiempos difíciles a pisar la arena y volver al mar para empezar de nuevo. Y sobre todo, un necesario ejercicio de respiración que nos habla de una memoria salina.



lunes, 7 de septiembre de 2015

Noticia: José Luis Puerto, autor de "Trazar la salvaguarda", entrevistado en RNE


José Luis Puerto, autor de "Trazar la salvaguarda" en el programa "No es un día cualquiera" de RNE el domingo 6 de Septiembre a las 12:20h.





Podéis escucharlo del minuto 33 al 47.24 en:

 No es un día cualquiera