miércoles, 23 de marzo de 2011

Entrevista a Javier Villán en El Cultural (El Mundo)


El Cultural (El Mundo), 5 de marzo de 2011

Javier Villán
"La clandestinidad estimularía la pureza del toreo"

Alberto OJEDA | Publicado el 05/03/2011
Acaba de publicar el libro de relatos Los toros furtivos (Calambur)

Javier Villán (Torre de los Molinos, Palencia, 1943) plantea, medio en broma, medio en serio, una polémica hipótesis en Los toros furtivos, su último libro: la tauromaquia en un tiempo (?) será un ritual que se celebre en España de forma clandestina. Los relatos que conforman el volumen están situados en un futuro impreciso en que la prohibición sobre la fiesta abarca todo el territorio nacional. Funcionarios pagados por el Gobierno llevan a cabo en las dehesas campañas de exterminio de las camadas de reses bravas. Así conjuran cualquier posibilidad de que puedan organizarse de nuevo corridas de toros. Pero su labor es boicoteada con saña por una organización dispuesta a defender la tradición ancestral. Es el Movimiento Ibérico de Liberación Taurina, liderado en las alturas por intelectuales como Albert Boadella, Sánchez Dragó y Luis María Anson, y con militantes de base reclutados en el heterogéneo mundo taurino: matadores, banderilleros, alguacilillos, monosabios, mayorales... El crítico taurino (y teatral) de El Mundo se ha reído mucho ingeniando estas historias. Pero bajo el humor late la denuncia y la rabia de ver como, poco a poco, los enemigos del toreo van ganando batallas cada vez más importantes.

Pregunta.- En lugar de dramatizar sobre la abolición en Cataluña se la ha tomado con mucho humor. ¿Confía en el dicho latino Castigat ridendo mores (La risa castiga la moralidad), que cita Gimferrer en el prólogo?
Respuesta.- Sí, claro, el sarcasmo, la ironía, el humor en definitiva, son grandes aliados de la crítica. En este libro he llevado la situación al extremo, en una España en que la tauromaquia está prohibida completamente y sólo se organizan corridas en la clandestinidad. No digo que algo así sea probable, ni siquiera posible, pero con esta extraña profecía denuncio la decadencia de la Fiesta, motivada por enemigos internos y externos.

P.- ¿Los toros serán objeto de la memoria histórica en nuestro país a corto, medio o largo plazo?
R.- Los toros han pasado a lo largo de la historia por situaciones críticas. La Ilustración y algunos reyes borbones estuvieron contra la fiesta. También se dictaron bulas papales contra ella, porque consideraban que arriesgar la vida delante de un toro constituía una rebelión contra la ley de Dios. En la actualidad yo temo más a las amenazas internas que a las externas. Es más grave la falta de respeto al toro y a la ortodoxia de la lidia que los ataques animalistas, europeístas, nacionalistas... El mundo del toro necesita una purificación.

P.- O una Transición, como se hizo en el ámbito político. Eso es lo que reclama Alfonso Guerra (convertido en personaje) en su libro...
R.- Alfonso Guerra es una de las personas que convierto en personaje de ficción y que junto a Savater, Anson, Vicent y otros más forman el Movimiento Ibérico de Liberación Taurina para defender la fiesta tras su prohibición. Yo creo que la fiesta debe confesar sus culpas, que también las tiene, y muchas, y una vez hecho eso se podrá hacer frente a los problemas externos. En Cataluña no se hubieran abolido las corridas si tuviese una afición fuerte y entendida, pero allí han ido desapareciendo todas las plazas en las últimas décadas. Los políticos se han encontrado un toro postrado, al que sólo han tenido que descabellar.

P.- ¿Cree que las huestes taurinas están armando bien su defensa ante el fenómeno abolicionista?
R.- Creo que no. Todo se está centrando en el pase de Interior a Cultura y eso no va a solucionar mucho. No creo que sea algo sustancial, porque que el toreo es un arte arraigado en la tradición cultural hispánica no hay nadie que lo ponga en duda. Lo sustancial, insisto, es conservar la casta del toro y el conocimiento de la profesionalidad de los matadores.

P.- ¿No le vendría bien la clandestinidad a los toros? ¿Les daría más misticismo, más épica todavía?
R.- La clandestinidad siempre estimula la pureza. Desde luego no reclamo clandestinidad para el toreo, pero en el libro lo planteo así: la prohibición es la que desencadena la purificación de la Fiesta, la recuperación de la bravura del toro y la unión de los taurinos, algo muy difícil de conseguir, porque es un mundo muy particular, en el que cada uno suele ir a lo suyo.

P.- Lleva décadas peregrinando por las plazas españolas. ¿Qué cambios más notables aprecia en el toro, en los toreros y en el público en todo este tiempo?
R.- En el toro, sobre todo, la falta de casta. En los aficionados noto cada vez menos exigencia. Los cabales y realmente entendidos cada vez están más en minoría. Y los toreros se han acostumbrado a un toro débil y poca bravura. Ahora, cuando tienen delante un toro bravo de verdad, no suelen estar a la altura, salvo las grandes figuras.

P.- Critico taurino y teatral, a la vez. ¿Se siente continuador de un tipo de periodista en peligro de extinción?
R.- Era una figura que se había perdido y que Pedro J. Ramírez, gran conocedor de la historia del periodismo, quiso recuperar para su periódico. Antes el crítico taurino también lo era de ópera, de música, de teatro, de pintura, de literatura... Corrochano incluso fue corresponsal de guerra. Esas disciplinas enriquecen la contemplación del toreo y por tanto es positivo que el crítico taurino se mueva también en otros ámbitos.

P.- La vida del crítico taurino que retrata en el libro es bastante aperreada: amenazas, expulsiones de las plazas, agresiones de cuadrillas... ¿Cuánto se acerca a la realidad este retrato?
R.- Hombre, sí responde en parte a la realidad. Todo eso ocurre. Pero el personaje no se corresponde con un crítico concreto real, sino a una serie de retazos y anécdotas que he vivido en mis propias carnes y otras de las que he tenido conocimiento.

P.- ¿Con qué perspectivas afronta la nueva temporada?
R.- Es una incógnita. Si recuperamos las grandes ganaderías y los grandes encastes, entonces podremos juzgar bien a los toreros. El Juli está en muy buen momento, esperemos que reaparezca José Tomás, Morante se está revelando como un genio, Ponce todavía tiene que decir cosas, está también Manzares... Figuras hay, pero ya iremos viendo.