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martes, 29 de marzo de 2011

Presentación en Jerez del poemario Las calles de la lluvia, de Pepa Caro


Jueves 31 de marzo
20:00 h.

Fundación Caballero Bonald
C/ Caballeros, 17
11403 Jerez de la Frontera

La autora estará acompañada por Josefa Parra.


Pepa Caro
Las calles de la lluvia
Calambur Poesía, 119.
ISBN: 978-84-8359-213-7
72 págs. 2010
PVP: 10 €


Pepa Caro Gamaza es gaditana (Arcos de la Frontera, 1961) y licenciada en Historia General por la Universidad de Cádiz. Colabora en prensa y en revistas literarias, y participa en diferentes encuentros de poesía. Escribe una guía turística de su ciudad en 1997. En 1995, publica una selección de sus poemas en la antología Voces nuevas (ed. Torremozas). En 1997, publica el cuaderno de poesía Primeros Poemas (Aula «José Cadalso» de San Roque). En 2002, ve la luz el libro Con todo el invierno dentro(«Cuadernos de Sandua», Cordoba). En 2005 participa, junto a otras poetas gaditanas, en El placer de la escritura o nuevo retablo de Maese Pedro (ed. Universidad de Cadiz).

Pedro Sevilla, paisano, poeta y miembro, como Pepa Caro, del grupo literario «Calima», escribe: «estamos ante una poesía sensible y moderna, ante una prosa elegante y serena como pocas». Juan Jose Téllez, en su prólogo «Ave del Paraíso» para sus Primeros poemas, afirma: «Tal vez, su edén privado sea el de aquella niña venida de un pueblo que en sus versos suena a veces a nombres arábigo-andaluces y otras veces a eco de Julio Mariscal». Enrique Montiel afirma: «Si buscamos un factor común en la poesía de Pepa Caro nos encontramos un pueblo con murallas e iglesias, árboles, sequías, lluvias, pájaros, flores, melancolías y dolores, un balcón abierto, un lecho de amor y de sueño, de ilusiones y esperanzas, la infancia cristalizada en un paraíso que se aleja y una visión de invierno interior, ese drama sin el cual no puede florecer ni la poesía ni la literatura».

miércoles, 23 de febrero de 2011

Fotografías de la presentación de las calles de la lluvia, de Pepa Caro, en Arcos de la Frontera

La Capilla de la Misericordia (Arcos de la Frontera, Cádiz) acogió el pasado sábado la presentación de Las calles de la lluvia, de Pepa Caro, un acto que fue presidido por la delegada municipal de Cultura, Isabel Medina, y que contó con la presencia de Jesús Fernández Palacios y Pedro Sevilla.

Ambos escritores acompañaron a Pepa Caro en la presentación de su nuevo libro de poemas publicado por la editorial Calambur en un acto en el que estuvo arropada por numerosos familiares, amigos y representantes del mundo de la cultura y de otros ámbitos de la sociedad arcense.


jueves, 17 de febrero de 2011

Presentación en Arcos de la Frontera de Las calles de la lluvia, de Pepa Caro

Pepa Caro estará este próximo sábado 19 de febrero presentando su poemario Las calles de la lluvia en su ciudad, Arcos de la Frontera.

Estará acompañada por Pedro Sevilla y Jesús Fernández Palacios.

Será en el Centro Cultural Capilla de la Misericordia, a las 20:30 h.
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Pepa Caro
Las calles de la lluvia
Calambur Poesía, 119.
ISBN: 978-84-8359-213-7
72 págs. 2010
PVP: 10 €


Pepa Caro Gamaza es gaditana (Arcos de la Frontera, 1961) y licenciada en Historia General por la Universidad de Cádiz. Colabora en prensa y en revistas literarias, y participa en diferentes encuentros de poesía. Escribe una guía turística de su ciudad en 1997. En 1995, publica una selección de sus poemas en la antología Voces nuevas (ed. Torremozas). En 1997, publica el cuaderno de poesía Primeros Poemas (Aula «José Cadalso» de San Roque). En 2002, ve la luz el libro Con todo el invierno dentro («Cuadernos de Sandua», Cordoba). En 2005 participa, junto a otras poetas gaditanas, en El placer de la escritura o nuevo retablo de Maese Pedro (ed. Universidad de Cadiz).

Pedro Sevilla, paisano, poeta y miembro, como Pepa Caro, del grupo literario «Calima», escribe: «estamos ante una poesía sensible y moderna, ante una prosa elegante y serena como pocas». Juan Jose Téllez, en su prólogo «Ave del Paraíso» para sus Primeros poemas, afirma: «Tal vez, su edén privado sea el de aquella niña venida de un pueblo que en sus versos suena a veces a nombres arábigo-andaluces y otras veces a eco de Julio Mariscal». Enrique Montiel afirma: «Si buscamos un factor común en la poesía de Pepa Caro nos encontramos un pueblo con murallas e iglesias, árboles, sequías, lluvias, pájaros, flores, melancolías y dolores, un balcón abierto, un lecho de amor y de sueño, de ilusiones y esperanzas, la infancia cristalizada en un paraíso que se aleja y una visión de invierno interior, ese drama sin el cual no puede florecer ni la poesía ni la literatura».

martes, 25 de enero de 2011

Reseña de Las calles de la lluvia, de Pepa Caro

Andalucía Información, del 20 al 28 de enero de 2011

Por Jorge de Arco

Cuánta agua han derramado los poetas en sus versos a lo largo de la historia. Muchos, muchísimos siglos después de que Tales de Mileto sostuviera que el sustrato y principio de la vida era este líquido e imprescindible elemento, su constante presencia lírica continúa haciéndome recordar al filósofo milesio. Junto a mí —y tras una atenta lectura y gozosa relectura—, reposan ahora Las calles de la lluvia (Calambur. Madrid, 2010), tras haberme empapado el corazón de una nostalgia con sabor a pueblo blanco, de haber sucumbido a la tormenta cálida de sus versos y haber bebido a lentos tragos los húmedos cendales de sus poemas. Pepa Caro (Arcos de la Frontera, 1961), acaba de dar a la luz este su tercer poemario, ocho años después de Con todo el invierno dentro. En aquel volumen, ya nos advertía de que "Sólo la sed sostiene/ sólo la lengua/ sólo el cuerpo/ porque somos materia,/ tierra de nadie/ esperando la lluvia". Ahora, estas aguas y estas calles de la lluvia y de la memoria, se han hecho cómplices de su virtud y su condena líricas, y, al hilo de su personal cántico, la poetisa arcense ha sabido articular un libro que indaga en los misterios de sus pulsiones más íntimas. La autenticidad de su decir viene tamizada por la certidumbre de que somos seres mortales, hechos de una materia efímera, sin salvación posible, pero con el afán sempiterno de cobijar en nuestras almas "los dedos niños que dibujan/ con agua en los cristales" la mirífica lumbre de volver a empezar en la carne que también fue nuestra carne. Aunque dividido en cuatro apartados, el conjunto es un manantial unitario por donde fluyen las remembranzas de una infancia ligada a una "mirada luminosa" que "inventaba un mundo al instante", por el que asoma el olor de la cal en las mañanas veraniegas, por el que se derraman la verdad de aquellas "mujeres de lluvia" —tal y como titula la segunda sección—, que guardaron en sus entrañas los pretéritos años del dolor y de la dicha. Pero de entre todas, sobresale a modo de emocionado homenaje, la figura materna, coronado por un texto estremecedor dedicado a ella, y al mismo amor —ahora heredado— que sintió por el pueblo que la vio —las vio— nacer: "Mi madre te quiso, sí, y fíjate/ que sufrió mirando por tus barrancos/ envejeciendo mustia, deshojada/ sin reproches, preparando la huida./ Pero no te abandonó, aquí está/ junto a los cipreses y los jazmines,/ tierra para tu historia, canción dulce/ que se llevó el viento camino de Dios". Los amigos auténticos que "beben el vino que nos une", los hijos, a los que quiere ver rociados "de una lluvia enamorada", el amado, al que sabe bajo "el pálpito/ de la lumbre" que enciende lo mejor de sí misma… tienen también cabida entres estos versos que se encaraman a lo más alto del recuerdo y de los más melancólicos anhelos. Sepa pues, el lector, que para recorrer estas calles de soles y de nieblas, de soledades y candores, no necesitará sino componer la figura y dejarse inundar por el aguacero de buena y cálida poesía que cae desde el firmamento de sus versos. Y pedirle al cielo que no escampe.