miércoles, 26 de marzo de 2014

Reseña: El día anterior al momento de quererle, de Concha García, en El Cultural

El día anterior al momento de quererle
Por Túa Blesa
El Cultural, 07/02/2014


Desde Rabitos de pasas en 1981 son ya más de una docena los libros de poesía publicados por Concha García (La Rambla, Córdoba, 1956), poemarios que le han otorgado un lugar de consideración en la poesía española, con el reconocimiento de la crítica y de numerosos premios, además de ser recogida en no pocas antologías. La poeta es también autora de varios libros de prosa.

Este El día anterior al momento de quererle se plantea, aunque no se hace explícito a qué lugar, como un viaje, y ya en el segundo de los poemas aparece una maleta y enseguida un aeropuerto y el taxi hacia el hotel y más adelante se reitera la mención del mapa. Pero, como enseña la tradición, el tema del viaje es simbólico, el viaje es la vida, es la adquisición de la experiencia y también, al menos en ocasiones, es un viaje al interior de uno mismo hacia el propio conocimiento. Nada de todo esto es, creo, ajeno a los poemas de este libro y la cuestión se complica si se tiene en cuenta que en esta obra poética el sujeto no es una entidad fija sino que se presenta en una diversidad de voces, como respondiendo al “Je es un autre” que dictaminara Rimbaud. Por eso, parece engañoso atribuir aquí al “yo”, o a cualquier referencia a una persona, una identidad inmutable, lo que sin duda enriquece el discurso poético, como así sucede en los libros de Concha García.

A todo eso responden afirmaciones del tipo de “Estamos en un mapa indescifrable/ y muy cotidiano”, donde la representación del mundo es el mundo mismo, o “El mapa se extiende dentro/ y no sabemos colocar al sujeto que lo estudia”. Mundo y yo carecen aquél de cifra que permita la compresión, éste de fijeza. Así, se puede decir “una mañana estás en París y dos/ minutos más tarde atravesando la Pampa”, tiempo y espacio trastrocados por la palabra que responde a la ensoñación o como consecuencia de que, según se dice, “la razón sea arrancada de cuajo”, una declaración decisiva.

Con todo, no faltan en estas páginas abundantes menciones de las cosas más sencillas de la vida diaria, como el armario ropero, o las notas paisajísticas, pero han de entenderse como anclajes mínimos para que el discurso fluya sin caer en abstracciones. A la obra anterior de Concha García viene a sumarse este El día anterior..., que está entre lo mejor de ella.