martes, 11 de febrero de 2014

Reseña: Las moradas del verbo. Poetas españoles de la democracia, en Revista de Literatura


Las moradas del verbo. Poetas españoles de la democracia. Antología 
Por Juan Carlos Abril 
Revista de Literatura, volumen LXXV, n. 150, julio-diciembre 2013 

Para conmemorar el número 100 de Calambur, en su colección de poesía, la editorial pidió al prestigioso crítico Ángel L. Prieto de Paula (catedrático de literatura en la Universidad de Alicante) la elaboración de una antología poética que viniera a poner un poco de luz en el siempre desordenado —amén de escurridizo— y anárquico asunto de las letras españolas contemporáneas. El trabajo realizado es mucho más que una mera efeméride, ya que Las moradas del verbo. Poetas españoles de la democracia. Antología va a convertirse en una de las colectáneas más importantes y canónicas en el repertorio —por qué no decirlo— inflacionario de volúmenes compilatorios de esta índole en estas últimas décadas.

Sin embargo, entre el marasmo de estas publicaciones en España, algunas de ellas de lo más disparatado y absurdo, como si pertenecieran a las clasificaciones de aquella célebre enciclopedia china que comentara Borges; y en general en el mercado editorial del ámbito hispánico, hay propuestas que merecen la pena y que sobresalen del resto. Propuestas que, para críticos, estudiantes y lectores avisados, por lo acertado del prólogo y la selección de autores, acaban teniendo la última palabra a la hora de ser elegidas como referentes. En efecto, hay muchos libros donde elegir entre las novedades, los volúmenes no duran apenas dos meses en los estantes de las librerías, y si tuviéramos que elegir un puñado de poetas o poemas deberíamos acudir a todas esas antologías que ya se han ocupado de ir filtrando información, nombres, textos, etc. La utilidad por tanto no puede ser mayor, junto a la oportunidad, ya que siempre que una parcelación en torno a cualquier temática permita una racionalización medianamente inteligible, una antología es sin duda el mejor instrumento de cualquier biblioteca.

En este punto, y respecto a la nomina poetarum, podríamos añadir algunas palabras no solo sobre los presentes sino también por los ausentes. Echamos en falta algunos nombres que sin duda son a nuestro juicio indispensables, y de la misma manera hay otros que nos parecen prescindibles, pero no podemos decir que Ángel L. Prieto de Paula no tenga su gusto educado y que la antología, por ende, no presenta coherencia. Los autores recogidos son representativos de las tendencias que se exponen, y Las moradas del verbo consiste en eso, en realizar un panorama lo más coherente de la pluralidad, lo cual ya de partida es un reto, y un hallazgo de llegada.

Sea como fuere, precede a Las moradas del verbo. Poetas españoles de la democracia. Antología un estudio introductorio de casi cuarenta páginas titulado «Poesía en la era de la perplejidad» (pp. 11-48), en el que Prieto de Paula pone los puntos sobre las íes respecto a su selección y lo que se ha venido cociendo en las corrientes poéticas del posfranquismo hasta más o menos finales del siglo XX, más o menos el momento en el que los autores aquí recogidos cuajaron una obra lo suficientemente sólida como para ser tenida en cuenta. Nacidos entre 1954 y 1968, el lapsus temporal responde a los quince años erigidos y establecidos por Julius Petersen, luego secundados por José Ortega y Gasset, y Julián Marías. Así, siguiendo a este y a su particular parcelación de las letras españolas del siglo XX, tras los periodos 1909-1923, 1924-1938 y 1939-1953, evidentemente el siguiente arco a seguir es el ahora usado. No obstante Prieto de Paula se hace eco con suficiente rigor del problema transgeneracional, y de los fenómenos que crea: uno es el de aquellos autores de una generación que comienzan a publicar tarde, mientras otros de la generación posterior lo hacen muy pronto, llegándose a solapar; otro es aquel por el que las generaciones más jóvenes acaban inspirando a otras mayores, en las fluctuaciones estéticas que lejos de ser rechazadas son deglutidas; y otro caso aún más reciente y curioso es el del alargamiento de la vida biológica, por el que coexisten ahora más generaciones que nunca. 

Este estudio taxonómico es muy completo y la prosa crítica de Prieto de Paula no deja de sorprender por su erudición y transparencia. Aparte de conocer de primera mano todos aquellos recovecos de la poesía española, maneja también un bagaje teórico magistral. Partiendo de la base del desmoronamiento del 68, del que por cierto estudió sus entresijos en Musa del 68. Claves de una generación poética (1996), va haciendo un repaso de los rasgos y actitudes, de los autores y libros más destacados de los años setenta, y de cómo el esteticismo fue abriéndose hasta diluirse. 1975 es la fecha —«recurso artificial» (p. 17)— con la que se quiere ordenar el mapa lírico «como si la muerte del dictador tuviera una transcripción precisa en la sucesión de los movimientos estéticos» (ibidem). Pero en esa clarificación nuestro autor se remonta incluso a la disolución de la poesía social de la siguiente manera: Diez años antes, se había producido la declinación de la poesía social, debido a una serie de concausas de difícil aislamiento conceptual; entre ellas, la pérdida de fe en la capacidad reformadora de la poesía y la insatisfacción que a los poetas les provocaba la renuncia a exigencias estéticas que tendían a alejarlos de la «inmensa mayoría» a que se dirigían. Únase a ello la paradoja de una escritura que simultáneamente debía perseguir la llaneza retórica, en aras de llegar al mayor número de receptores, y recurrir a la elusión a que la obligaba la necesidad de sortear la censura. Brevedad y concisión, como vemos, para describir desarrollos complejos históricamente, pero que con pinceladas pedagógicas se nos vuelven cercanos y comprensibles. Y así podríamos ir extrayendo parágrafos y frases contundentemente explicativas que explican los diferentes y alambicados procesos por los que fue moviéndose y decantándose la poesía española desde entonces hasta hace más o menos diez o doce años, cuando concluye el arco temporal de la selección recogida. Lógicamente no podemos extendernos más en lo que sería una mera paráfrasis aunque sí recomendar este estudio introductorio, que tanta satisfacción nos ha dado, y la lectura de un surtido de poetas y poemas escogidos de lo más importante de la segunda mitad del siglo XX española.