lunes, 23 de enero de 2017

Reseña: Las proximidades, de Concha García, en El Cultural. Por Túa Blesa


                          Las proximidades

                                            Por Túa Blesa


                                                    EL CULTURAL, 6/1/2017

Se lee en uno de los poemas que el “destino” de quien aquí habla es “anotar en la roca una serie / de composiciones para que no / desaparezca el recuerdo de lo hermoso”. Esto puede, o debe, entenderse como declaración de principios que explican este libro y quizá también toda la producción de Concha García (La Rambla, Córdoba, 1956), toda ella muy valiosa y que viene teniendo el reconocimiento que merece. Ahora bien, lo hermoso aquí, ¿a qué se le denomina así?, ¿de dónde surge? No de la contemplación o evocación de lo grandioso o tópicamente bello, sino de chispazos, epifanías si se quiere, de percepciones de pequeños momentos de la vida cotidiana, del recuerdo en ocasiones, y de ello el yo de los poemas cumple su destino y lo rescata de su ser pasajero y del olvido.

Si aquello que se percibe está necesariamente en un afuera del sujeto, del cuerpo, el título, Las proximidades, da la clave: las cosas no son ajenas, sino próximas, es más, se hacen interiores, como se afirma, por ejemplo, en “Sentir / la savia / en la sien” y es que “Estamos dentro / de los maridajes / cósmicos”, lo que hace que el yo no sea un mero observador, sino que es partícipe de todo aquello que el mundo le ofrece, como si la frontera que delimita lo interior y lo exterior se hubiese desvanecido y, así, todo concierne como propio. Y es que lo que se percibe transmuta en emociones. Así se lee que “revierten su sombra dándome / la percepción de que estoy / cerca de todo”. Se diría que en estos poemas percibir es ser (y a la inversa).

Este gesto por el que se desestabilizan las nociones de interior y exterior tiene también su manifestación en que hay poemas en primera persona en que habla de sí misma -o de nosotros-, otros dirigidos a un tú y otros más en los que se habla de ella, como si la voz se desplegase en diversos sujetos, dos de los cuales habrán de ser exteriores al yo aun cuando se entienda que son sus proyecciones. Y no habrá que olvidar que en una poética afirmaba esta poeta: “He construido un sujeto poético afín a mi experiencia, a veces no soy yo la que habla, sino mis otredades”. En cualquier caso, esta estrategia de diseminación otorga variedad al conjunto. Lo anterior tiene relación con ciertos movimientos sintácticos que proyectan un cierto halo de intriga, como en “Gozoso caminar / que se expande / alrededor de ella, / muevo los brazos” o “Ella siente que todo ocurre / como si no le afectara”, todo bajo el título “La culpa estruja tu cerebro”.

Concha García utiliza en no pocos poemas de este libro un verso corto, incluso muy corto, que implica una fractura del discurso; ello y la irrupción de finales que causan una cierta sorpresa son otros de los elementos que otorgan fuerza poética a Las proximidades.

Véase también http://www.elcultural.com/revista/letras/Las-proximidades/39067