jueves, 5 de junio de 2014

Reseña: La poesía ha caído en desgracia, de Juan Carlos Mestre, en la revista Leer

La poesía ha caído en desgracia
Por Alicia González
Leer, año XXX, n. 253, junio 2014


La voz contra la nada, esa que tiene su tregua en los orfanatos los días marcados en rojo y halla su expresión en el silencio que se intuye desde la cama del que agoniza. Premio Jaime Gil de Biedma allá por el 92, pero obra nueva esta reedición de Juan Carlos Mestre, llena de espacios encamados, violinistas y muertes anotadas en cuadernos de viaje con olor a holocausto y a un Chile de alamedas deshonradas en los días del asalto al Palacio de la Moneda. Auschwitz es la muesca en la mesa y la mano que roza la ventana desierta. Desde la otra, la ventana abierta, el poeta recibe el don de la poesía responsable, dejando en correspondencia la herida, la caridad, una tumba vacía, el resplandor extinto de una estrella y la puerta, de par en par esta vez a la muerte, aunque el sueño habite en la casa del aire. Silencio es también el que a veces prefiere el autor para combatir esa palabra enfermiza y terrible de un Rimbaud rodeado de putas. Mestre el sabio nos cuenta su utopía de deseo donde no cabe el oprobio ni la grisura viajando en tranvías, aquella que se alimenta de la precariedad y el miedo. ¡Cuánta visión de futuro en esa herramienta tan desconectada de la vida terrena que decían es la poesía y que para el escritor refleja la conciencia ética y crítica por entonces en desgracia! El poeta leonés descifra la oscuridad contribuyendo a construir realidades imposibles de conocer de otra forma para testimoniar verdades bajo la lluvia y la codicia de la bestia. Palabras indóciles, sublevadas contra el verdugo y tibias para cantar los cuerpos húmedos de las muchachas confundidas con el aire mientras enseñan sus palomas dormidas a los forasteros. En cierto modo, Mestre se desnuda como el niño de su "Paisaje con herida" en permanente actitud de "inventar lo maravilloso para resistir a la muerte", por mucha felicidad sin sombra que le ofrezca. Versos como revelación, lenguaje con grandes dosis de desobediencia cuando damos por fallecidas "todas las ideas capaces de sostener un sueño", porque todos hemos arrastrado alguna vez nuestra cama y hemos sido cómplices de no sacar de las caballerizas del olvido la desdicha de los judíos.