jueves, 14 de abril de 2016

Noticias: Entrevista a Juan Carlos Mestre en "Peru21", con motivo de la participación del poeta en el Festival Internacional de Poesía de Lima


Juan Carlos Mestre: "Ha llegado el tiempo profetizado por Lorca en el que la música mala gustaría muchísimo" 


Entrevista al poeta español Juan Carlos Mestre. (USI)



Mijail Palacios Yábar

El Festival Internacional de Poesía de Lima recibe al poeta español Juan Carlos Mestre. Debido a su complicada agenda por constantes viajes y la imposibilidad de comunicarnos telefónicamente, nos pidió enviarle una batería de preguntas para responderlas por correo electrónico. A continuación le planteamos algunas interrogantes generales, que Mestre las responde casi en clave poética y profunda sabiduría.



¿Por qué eligió la poesía?
La poesía no se elige, es una manera de estar en el mundo, algo configurante de la identidad personal. Acaso sea la propia materia viva del lenguaje la que elige un lugar vocal en uno, una prevalencia de la imaginación en el territorio de las ensoñaciones o, también, una disposición crítica a anteponer la delicadeza moral de las palabras a los actos de fuerza, las desafiantes razones de lo intuido a los siempre decepcionantes enfrentamientos con la obviedad y los significados de la costumbre. Por ahí tal vez se desenvuelva ese caminar en el vacío que es siempre, cuando existe el suceso poético, la elección no elegida del que oye voces y escribe entre la oscuridad y el silencio.

¿En dónde radica la belleza la poesía?
La belleza ha muerto, Rimbaud le retorció el pescuezo y ahora las gallinas cantan como ruiseñores. La belleza es un concepto de carteristas, un ilusionismo ajeno a los grandes desafíos del porvenir. Otro es hoy el constructor de la estética contemporánea, alejada del paradigma de las categorías canónicas y las sublimaciones estilísticas. Aquella belleza de entonces habita hoy los suburbios de la desobediencia, las cabezas en fuga hacia otro lugar en los mapas imaginarios de la utopía, allí donde dignidad y misericordia son hoy el desafío ético ante la condición de un semejante, la víctima, el inocente, el encausado por sus conflictos con el poder.

¿Ser poeta es como ser un cantante?

Ni mucho menos, no confundir al colibrí con el ornitorrinco. Ha llegado el tiempo profetizado por Lorca en el que la música mala gustaría muchísimo. La poesía habita una zona de resistencia al consumo, muy alejada de esa ventanilla de oficinistas y productores de banalidades bien entonadas en que se han convertido la mayoría de cantantes. Hay, obviamente, grandes e inmensas excepciones, gente mágica, luminosa, imprescindible, como Paco Ibáñez, Leonard Cohen o Amancio Prada.

¿Hay melodía en la poesía?
Hay melodía como hay discordancia, hay tanto acorde y cadencia como desarmonía y estridencia, todos los ríos acarrean sus aguas al poema inundado por las sustancias contaminadas de la vida, por las palabras ya usadas por otros, por el aire ya respirado por los muertos. Si bien es cierto que todo poema es una partitura, esta no es precisamente una composición armónica afinada de acuerdo a un canon, sino una discrepante enunciación de cosas nuevas, de extraños sonidos que reorganizan el habla babélica que da existencia y razón al destino del habla humana.

¿Qué conoce de la poesía peruana? ¿Algún poeta que destacar?
Creo conocerla bien, desde muy joven me sentí próximo y cautivado por esa gran dicción de la lengua castellana que es la poesía tan fundacional de Perú, el universo imprescindible de César Vallejo y su inagotable cáliz de conciencia, el prodigio de César Moro, la hermenéutica oracular de Martín Adán y, claro está, la maravillosa y delicada hondura de Jorge Eduardo Eielson, el cautivante Emilio Adolfo Westphalen, a cada cual mayor en intensidad y revelación, sin olvidar a la irrepetible Blanca Varela, la huella tan temprana en mi vida de Carlos Oquendo de Amat, y las pérdidas recientes de tres grandes en la admiración y el afecto como son Antonio Cisneros, José Watanabe y Eduardo Chirinos. Y sí, claro que destacaría entre los muchos y tan notabilísimos poetas actuales a alguien para mí lleno de interés y desafiante inteligencia creativa, el joven poeta José Agustín Haya de la Torre, como estimo mucho también la poesía de mis amigos Nilton Santiago, Mario Pera o Renato Sandoval.

¿Por qué es importante el desarrollo de festivales, en este caso, de poesía? Es decir, ¿cuánto suman para la difusión de este género literario?
Toda asamblea de poetas es siempre una súbita cualidad que adquiere la dialéctica del mundo, reunirse para deliberar sobre las otras razones que alientan la dinámica oculta del universo, la reflexión espiritual y ética opuesta a la pragmática de los mercaderes, y también obviamente para conspirar y amarse, son razones más que válidas para el encuentro. Todo poema ofrece una delicada resistencia al mal, una actitud alejada de las imposiciones discursivas, de la toxicidad publicitaria y de la soberbia del consumismo, las palabras empeñadas en reconstruir espacios para el diálogo y la imaginación, es decir para el pensamiento libre y la digna contemplación de las especies de la verdad.

¿Puede recitarnos (escribir) un breve extracto (significativo) de algún poema suyo o de otro autor que quiera compartir con los lectores?
Recordaría con particular emoción, precisamente ahora, un fragmento de un poeta español, como tantos otros, muerto en exilio tras la infamia del nazifranquismo, palabras del inmenso Luis Cernuda de su poema 1936:

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros,
Cuando asqueados de la bajeza humana,
Este hombre solo, este acto solo, esta fe sola.
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.

Gracias, Compañero, gracias
Por el ejemplo. Gracias porque me dices
Que el hombre es noble.
Nada importa que tan pocos lo sean:
Uno, uno tan sólo basta
Como testigo Cuando iracundos de la dureza humana:
irrefutable
De toda la nobleza humana.



Veáse también http://peru21.pe/cultura/ha-llegado-tiempo-profetizado-lorca-que-musica-mala-gustaria-muchisimo-2243722