jueves, 4 de junio de 2015

Reseña: La hija del Capitán Nemo, de Cecília Quílez por José Manuel Sánchez Ribas en su blog Almáciga de olvidos


La hija del Capitán Nemo, de Cecília Quílez por José Manuel Sánchez Ribas en su blog Almáciga de olvidos

Cecilia Quílez, Algeciras (1965), ha publicado anteriormente a éste que reseño en esta entrada cuatro libros de poemas: La posada del dragón, Un mal ácido, El cuarto día y Vísteme de largo.  Ha colaborado  en programas de radio y ha organizado exposiciones de pintura y escultura. Sus poemas aparecen en diversas recopilaciones  como Entre el clavel y la rosa, Madrid Capital, Fuga de la Nada, El río de los amigos, Poetas a orillas de Machado o En legítima defensa. Coordina y dirige varios ciclos de poesía. Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas. Actualmente codirige la editorial Tigres de Papel.

La hija del capitán Nemo ha aparecido en 2014 en la Editorial Calambur.

El libro es un viaje alrededor del amor, los recuerdos y la memoria. Con un lenguaje de fuerte simbolismo lleva al lector por un camino que le defiende de este mundo hostil y sus agresiones. El lenguaje es fuerte, el tono enérgico.  Sus versos nos rodean, nos atrapan, nos envuelven en sus reflexiones y nos ofrecen una original visión del mundo que se nos ofrece.

La autora crea una nueva identidad para entender este mundo, enfrentarse a él, constituir una nueva persona con una nueva intelectualidad que le permita encontrar nuevos caminos alternativos para encontrar una realidad más habitable.

El sujeto poético busca romper con la rutina y el gris de cada día. Se hace preguntas, pero sobre todo busca respuestas desde la intensidad vital y la pureza de una vida deseada y sentida como posible.

Este poemario es libertad, verdad, realidad y símbolo, intelecto e intuición, cotidianeidad y universalidad. Nos ofrece un universo poético muy original que explora la propia existencia y lucha por hacerla mejor, más atractiva, más intensa. Consiguen sus versos resonar, retumbar, generar ecos tanto en nuestro corazón como en la parte racional de nuestra conciencia.

La autora juega con la puntuación y por tanto con nuestra lectura de sus versos. Quizá haya varios caminos abiertos donde nos parecía al inicio de la lectura que sólo había una ruta.

Nemo en latín significa nadie y también en griego "le doy lo que es debido". El Nemo de Julio Verne, el capitán Nemo, es una metáfora de Ulises. Gracias a la Odisea sabemos que Ulises consiguió escapar del cíclope Polifemo diciéndole que se llamaba “Nemo”, es decir, “Nadie” (Nemo sum). “Me preguntas, Cíclope, por mí ínclito nombre. Te lo diré al punto, pero me otorgarás el don que acompaña a la hospitalidad, tal como me lo prometiste. Nadie es mi nombre. Nadie me llaman padre, madre y demás amigos.”

Obsesionado por un misterioso pasado que no se desvela el capitán Nemo ha renunciado a vivir en sociedad y recorre los mares en un afán de investigación científica. Quizá nuestra autora pretende recorrer como él este mundo, más allá de la sociedad, en un afán de indagación poética. Aunque sabemos que el ficticio capitán Nemo es un personaje educado en Europa, pero fiel a sus raíces indias, alberga un odio feroz hacia Inglaterra, que ha esclavizado a su pueblo y asesinado a su mujer y a sus hijos. Si sus hijos murieron, ¿quién es esta hija que aparece en la obra de Cecilia Quílez?

Probablemente no es otra que la hija de un naufragio. Y ha sobrevivido al mismo, ha sido capaz de enfrentarse a la naturaleza y a los hombres. La poesía ha sido el instrumento necesario para sobrevivir. Una poesía que puede entenderse como un camino abierto para alcanzar la utopía.


Nos encontramos con una poesía visceral, emocional, muy intensa. El libro respira y nos hace respirar entre desgarros, asombro, respuestas esperadas y preguntas apenas insinuadas.

En la IV parte del libro, titulada "La hija del capitán Nemo", leemos este poema:


"Viví tu guerra y tú la mía

El olvido ha dejado flores en mi lecho

Esta es mi victoria 

Amanecer y no pensarte"